
¿Cuántas oes ves ahí arriba? Pues así de grande es el pueblo.
En efecto, San Esteban es una aldea de doce habitantes en los Picos de Europa asturianos justo en el límite con Cantabria, concejo de Peñamellera Baja. Está enclavado en el valle de la Canal de Ciercos trazado por el río San Esteban, que afluye al Deva en Rumenes (a los de la rama ambietal esto les sonará seguro). Esta canal está delimitada por Sierra Nedrina al norte y la H.orcaúra’l Cantu al sur, que nos separan de nuestros vecinos Bores y Cuñaba y Tresviso.
El pueblo está también tangente a los límites de la ampliación del Parque Nacional de Covadonga, ahora de Picos de Europa. En cuanto a datos más o menos científicos, estamos en las estribaciones del macizo Ándara de Picos de Europa, calizas con relieve kárstico que se plegaron en el Jurásico. Las formaciones boscosas están determinadas por el clima, típicamente eurosiberiano y distinto al resto de la península. Esto condiciona multitud de aspectos zonales incluso humanos.
A destacar son los siguientes bosques: el Castañéu, el bosque Robicores (mixto de hayas y robles), El Barriu (mixto también), el H.ayéu Sulosietu, Timoleña, y los avellanos que hay en el núcleo rural del pueblo. Hay poblaciones importantes de buitres con un muladar en la carretera a Cuñaba.
¿Cómo pasa el tiempo la gente en este lugar? Pues trabajando. Hay muchas rutas y lugares que ver: Las Llambrucas y La Puente en el río, la subida a Sombeh.u y Tah.aúra por Armaúra, el mirador del Cuetu la Bea y el merendero en Robicores. También hay un bar, en Casa de Aldea L’ileja, donde también alquilan habitaciones.
¿POR QUÉ EL AMAGÜESTU?Amagüestu, en lengua asturiana, significa fiesta de la castaña. La castaña, algo que hoy día consideramos como un fruitivo sin más, en tiempos precolombinos era el principal sustento familiar en el tardíu e invierno, ya que otros frutos del bosque como la bellota se reservaban para la ceba del cerdo. Suele coincidir con la caída de la castaña, ahora a principios de año celta. Y tal y como hacían nuestros antepasados, nosotros lo seguimos celebrando. Con música y sidra, comu tien que se celebrar.
UN POCO DE HISTORIA…Aunque hoy somos Asturies, los primeros pobladores celtas desde la Prehistoria eran tribus cántabros: los cóncanos. De hecho, la frontera entre ambas regiones siempre ha estado moviéndose, teniendo en disputa estos montes y valles. Creemos que el pueblo pudo originarse a partir de un antiguo invernal de cabañas de puerto que progresaron hasta población sedentaria.
Tras los romanos, en la Edad Media fuimos parte del Reino de Asturias, posterior de León y anexionado al de Castilla. La demarcación política del siglo XIII separó Asturias en dos: Asturias de Oviedo y Asturias de Santillana, a la que pertenecimos con la parte occidental de la actual Cantabria.
Esto fue así hasta el siglo XIX en la que nos reintegramos a Asturias. Hubo así mismo una “guerra civil” en Peñamellera por la disputa de la capitalidad, que originó la separación actual entre Valle Altu y Valle Bah.u
¿QUÉ NOS QUEDA?Hoy día, como en el resto de Asturies, los pueblos se nos mueren. La población desciende sin parar y no hay inmigración que nos ponga un apuntalamiento para seguir adelante. Si no fuera poco el fin de la agricultura y la ganadería y los barquitos que echan mierda negra al mar, problemas internos de la sociedad rural fuerzan a mucha gente a marchar. Así, toda una cultura muere también. Por un lado, la gente abandona su lengua natal. Por otro, las modernidades hace abandonar antiguas leyendas y mitos a los que es necesario dar nueva vida. Aunque nadie parece querer “ruralizar las ciudades”...
La mitología de Peñamellera tiene influencias de la cántabra. En los pueblos de alrededor como Suarias y Cavandi encontramos historias de cuélebres que vivían en un torcu. Como en el resto de España, son abundantes las historias de brujería, siendo tal que en Cuñaba hay un Palacio de la Inquisición. Historias de fantasmas, güestias, dioses del bosque… hoy día parecen haber muerto.
Lo que sí queda vivo es, por un lado, la creencia en el mal de ojo y en ciertos poderes sobrenaturales tales como el cantu la nétoba, el ladríu’l perru... influenciados por el cristianismo en gran proporción. Así que de lo que era una religión autónoma, una visión del mundo, hoy nos quedan los vestigios mitológicos que intentan no morir bajo la apisonadora de los modernos y globalizadores en un sentido tiempos.