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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Tambien somos Colombia
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
La guerra amenza las intimidades

 

"los tres principales actores de la guerra Colombiana: guerrillas, autodefensas y ejército, tienen como principio un marcado  heterosexismo que  rechaza de plano a las homosexualidades."  

www.manuelbermudez.es.vg

Recibí recientemente un comentario vía Internet sobre la entrevista que le hicieran en televisión al jefe de las autodefensas: Carlos Castaño. Mencionaba el comunicado gran preocupación por la manera en que Castaño públicamente expresaba su desprecio por los homosexuales.
Para algunos expertos en eso de los procesos evolutivos y de creación, el hombre ha aprendido y emprendido nuevos procesos cuando se ha enfrentado a dificultades que incluso ponen en peligro su supervivencia. Podría estar de acuerdo con este análisis, pero me vienen a la memoria las palabras de los abuelos cuando decían que “al que tiene ojos no se le avisa” y me planteo entonces que si sabemos a lo que podríamos estar enfrentados, por qué no empezar a actuar desde ahora.
Con la excusa de que a los homosexuales en Colombia no se nos ha perseguido y por tanto no hay razón para organizarnos, los gay y las lesbianas hemos permanecido callados y por tanto cómplices de una guerra sucia en la que se ha masacrado y violentado en sus mínimos derechos a la inmensa mayoría del pueblo Colombiano.

Es en éste sentido que quiero llamar la atención de la comunidad lesbi-gay del país. Primero, porque siendo la homosexualidad un aspecto que toca nuestra vida íntima, es de suponer que entre los desplazados, desaparecidos, secuestrados y exiliados, así como entre los asesinados por el fuego cruzado de los armados de esta guerra, se cuenten muchos homosexuales o sus familias y por tanto se torne este


en tema de nuestra competencia; y en segundo lugar, porque los tres principales actores de la guerra Colombiana, es decir: guerrillas, autodefensas y ejército, tienen como principio un marcado machismo y heterosexismo en el que se rechaza de plano a los homosexuales.

En el caso de las fuerzas oficiales, ejército y policía, existe, al menos en supuesto, la posibilidad de enfrentarlos con las herramientas legales que la Constitución nos ofrece; de hecho ya se ha avanzado mucho en este aspecto y tanto hombres gay como mujeres lesbianas no pueden ser excluidos de las filas por el simple hecho de que se haga pública su condición de homosexuales. Para el caso de las guerrillas y de las autodenfesas, quienes cada vez ganan más en poder y territorio, la situación no es muy clara, pues sus reglas son otras. Reglas que la mayoría de colombianos no logramos entender aún.
Valdría la pena, entonces, que nuestra participación en la problemática actual colombiana y en la búsqueda de soluciones fuera más representativa, de tal forma que se pueda mostrar a los actores armados y a la opinión publica que los homosexuales somos también ciudadanos preocupados por este país y por su futuro. Y que posiblemente esa aversión que tienen hacia nosotros los jefes de los diferentes bandos, no sea más que el producto de un imaginario popular que nos ha mostrado a través de la historia como acosadores, débiles y vacíos al pensar; y que hace que quienes no nos conozcan, nos sigan viendo como unos simples “maricas”
. Abril de 2000

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