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Me
preguntaron por estos días, cuál era la razón para que yo no trabajara
ni hiciera alharaca a favor de las personas positivas al VIH.
¿Temor acaso?, o ¿ no le considera un tema de importancia para
la vida y un aporte al trabajo en pro de las y de los homosexuales?
Claro que lo considero un tema de suma importancia, es más, estoy
seguro de que a los maricas el SIDA es lo mejor que nos pudo regalar
el pasado siglo. Pero en lo que no creo es en quienes lo volvieron
un suculento plato del mercado.
A finales de los años 80 e inicio de los 90, Medellín logró status
en el ámbito nacional e internacional, por contar con los mejores
especialistas y con el mejor trabajo en sida de Latinoamérica.
Personajes de talla mundial se gestaron o desfilaron por nuestro
territorio; algunos aún están vigentes en el departamento de epidemiología
de la Universidad de Antioquia. Conjuntamente con las instituciones
de salud, se sacó adelante un verdadero apostolado por la educación,
prevención y tratamiento del vih y del sida. Un grupo multidisciplinario
que logró permear la parte sensible, al parecer extinta, de los
mandatarios locales y nacionales.
Y allí, un tanto camufladas, germinaron importantes semillas de
trabajo grupal homosexual. Gracias al sida, dejamos de reunirnos
exclusivamente para hablar de reinas y nos interesó nuestra real
esencia, la de seres humanos. Por primera vez como colectivonos
preocupó la vida nuestra y la del entorno. Los homosexuales en
Colombia, como en el resto del mundo, respondimos a quienes nos
señalaban como enfermos y peligrosos, con una campaña humanitaria
en favor de los positivos al vih.
Pronto, los persecutores entendieron que el mal era de los humanos
y no exclusivamente de los maricas; pero para entonces ya nuestra
temática se ventilaba en el mundo, habíamos salido del closet
y trabajamos de igual a igual sin importar raza, sexo, ni religión.
Logramos sacar del armario, además, los temas de género y de sexualidad,
los métodos anticonceptivos y de prevención, y sobre todo el placer
del sexo, con responsabilidad y con amor de por medio.
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Pero en este país lo que da plata se pudre. Sicólogos, sociólogos,
médicos, y trabajadores sociales, cambiaron la labor social por
el enriquecimiento lícito, porque robar también es aveces lícito.
- Consiga la plata mijo, consígala honradamente. Si no, Consiga
la plata mijo, donde no lo vea la gente - nos enseñaron también
los abuelos.
Las instituciones de trabajo en sida diversificaron su acción y,
las que aún subsisten, se dedican a prestar servicios
de asesoría, consultoría, y otras tantas ías,
que si bien no llegan
al grueso de la población, si proveen de gruesas sumas de dinero
y de prestigios. El dinero que a estas entidades de servicio entra,
extrañamente por parte de las grandes casas farmacéuticas distribuidoras
de costosos medicamentos, se emplea en viajes de asesoría internacional,
de capacitación internacional, de encuentros internacionales de
sida y de uno que otro afiche, cuyo costo resulta mayor que muchas
prestigiosas obras de arte, con un lenguaje que pocos entienden
y que terminan, en su mayoría, arrumados en sótanos y anaqueles.
Con los medicamentos el negocio si que es rentable. Las asesorías
en vih - sida, incluyen - sin ningún interés - la recomendación
por una u otra droga; con el argumento de: Yo acabo de venir
del exterior y es lo último en guarachas, discurso sugerido
a los asesores por su respectiva casa farmacéutica. Se provee, además,
al paciente de ayuda legal en caso de que las instituciones de salud
se nieguen a entregar la costosa droga. Una acción de tutela, una
queja ante derechos humanos, y moñona, dirían en los bolos, gana
el paciente, gana el asesor más prestigio y más viajes, y
gana la casa farmacéutica más ventas -.
Gracias al vih sida, se reivindicó entre, hacia y desde los
homosexuales, el sentido humano de la solidaridad. Se encontró una
razón coherente para luchar por nuestros derechos y a favor de los
derechos de todos y de todas. Pero de igual forma, tendríamos que
ser muy maricas, para no darnos cuenta que el sida y los positivos
de este país se convirtieron hace rato en valiosos productos
del mercadol.
Diciembre
de 2000
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