logotipo

img_google
MARICADAS QUE UNO PIENSA
Fantasía
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
Amor entre hombres

 


"Desde lo clandestino nos facilitaron el sexo, pero al mismo tiempo nos frustraron la capacidad de soñar, de coquetear, de ser, a la luz de lo público y sin temor"    


www.manuelbermudez.es.vg

Foucault, un hombre a cuyas elaboraciones intelectuales, debe mucho la actual generación de gays y lesbianas, decía que la diferencia de la fantasía erótica entre homosexuales y heterosexuales está en que, estos últimos comienzan a fantasear y a manifestar coquetamente todo tipo de cosas cuando la mujer va subiendo las escaleras hacia el cuarto. Mientras que para los homosexuales comienza cuando el otro parte en el taxi y nos acordamos que hemos olvidado preguntarle el nombre.
Son muchas las ocasiones, en que me han preguntado si mi “exagerada”, dicen ellos, “promiscuidad” obedece a que no creo en el amor entre homosexuales. Que si es cierto el cuento aquel: de que los maricas sólo nos comemos, pero no amamos.
No hace mucho tiempo, la vida me dio la bella oportunidad de experimentar durante cuatro largos años una experiencia de pareja. Con él, mi “hombrecito” como le decía cariñosamente, viví un bello romance en que primó la fantasía en medio de la realidad.
Verlo despertar cada día a mi lado y esperarlo cada noche al regresar
del trabajo, con una improvisada cena romántica, cumplía mis sueños.

Terminabamos en nuestra cama abrazados y desnudos comentando por largos ratos nuestro diario quehacer o cualquier tema de actualidad que nos hacía crecer como persona. Aprendí de esta experiencia que el amor entre gays si existe y que se puede construir familia con otro hombre.
Pero es indispensable, para la construcción de pareja, rescatar o, mejor, elaborar lo que la cultura, con su condena, nos negó hace siglos: La fantasía, el soñar con el otro. Desde lo clandestino nos facilitaron el sexo, pero al mismo tiempo nos frustraron la capacidad de soñar, de coquetear, de ser, a la luz de lo público y sin temor.
Creo que todos anhelamos la posibilidad de tener una pareja y de envejecer con ella. Pero mientras los heterosexuales desde la adolescencia misma están pensando en como será su propio nicho, los gay seguimos conservando estúpidamente la idea de que vinimos al mundo para cuidar a los padres o para ser tíos dadivosos. Muchos héteros, realizados y con sus propias familias siguen viendo por sus padres, lo uno no imposibilita lo otro. Y si el temor es a que las cosas no funcionen, somos nosotros en nuestra construcción mental quienes estamos negándonoss posibilidades y siguiéndole el juego a la cultura retrograda.

Marzo de 1999

OTRAS MARICADAS: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34