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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Populismos y maricadas
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
Al fin, políticos por fuera del molde

 

"La democracia participativa permite que otras propuestas lleguen al poder. Sin embargo, contra corrientes permean la opinión publica y generan incredibilidad en los personajes; atacando su intimidad."   

www.manuelbermudez.es.vg

Un nuevo alcalde acaba de posesionarse en París. La particularidad es que se trata de la primera ocasión en que una ciudad de esta importancia tienen un mandatario abiertamente homosexual. No por ello le ira mejor o peor que a otros, pero mínimamente, los y las homosexuales del mundo esperamos que su gestión no se vea torpedeada por su condición sexual. Vale la pena detenerse a pensar un poco la dinámica actual de la democracia en el mundo. Ahora los candidatos y candidatas muestran más de su ser humanos, no se preocupan tanto por la apariencia, cosa que en ultimas debe caracterizar a las democracias. Deportistas, periodistas, amas de casa, artistas y gente del común, aspira a aportar desde su conocimiento y desde sus ganas – al lado de aquellos que ostentan una carrera política -a la dinámica de convivencia social. La globalización, bien entendida, ha permitido que, antes que pensar en competir con lo que no tenemos ni tendremos nunca, nos miremos el ombligo y rescatemos nuestros valores locales, entre ellos a muchos personajes que desde su sencillez pueden generar bienestar por fuera de las anquilosadas formas y miradas políticas tradicionales.
También en Francia, Ingrid Betancurt, con quien confieso tengo mis prevenciones pero a quien le reconozco su tenacidad para hacer y decir las cosas, tiene de pelo parado a la clase política colombiana por atreverse a nombrarlos mafiosos, corruptos y tramposos. La ex - senadora y futura candidata a la presidencia les puso el dedo en la llaga. Le contó al mundo como esta mafia política local – en la que yo incluiría también a los actores del conflicto armado - se defienden arrasando la imagen publica y la credibilidad de todos los que se atreven a disentir de sus maquinarias. Apreciaciones que se quedan cortas ante nuestra realidad.
En Colombia se aprovecha el poder político, económico y de comunicaciones, para tildar de folclóricos, de populistas o de poco serios, a quienes no transiten por el camino de las maquinarias. Acomodan la democracia a sus necesidades para mantenerse en el poder y hoy, por ejemplo, tratan de desacer la narco- economía que ellos mismos avalaron en su momento por que les generaba votos y dinero para financiar sus proyectos. Se mantiene, además, un esquema de elitismo, que deja por fuera de sus círculos de poder - grave si consideramos que solo unas cuantas familias manejan el dinero y los privilegios - todo lo considerado mañeé, popular y contrario a su moralidad consevadurista. Reproducen su esquema en los medios de masivos, en las formas de vida y por supuesto en los procesos políticos.


La democracia participativa sigue ganando terreno en el mundo, permite cada vez más que otras propuestas y personas lleguen al poder. Sin embargo, a la par con los procesos de participación, se generan contra corrientes que, frente a la incapacidad de detener los avances democráticos, permean la opinión publica y generan incredibilidad en los personajes; atacan su intimidad, ya sea religiosa, en el estilo de vida, o en su condición social y sexual.
Esperamos que el caso del nuevo alcalde de París, sus detractores no escuden su intolerancia frente a la condición de inmigrante, de homosexual o de adversario político, para frenar su gestión administrativa, esa para la cual fue elegido. En el caso de la senadora Ingrid, nada raro que alguien encuentre uno de sus libros durante un allanamiento a los carteles de la droga y por tanto se le vincule a un juicio por narcotráfico - una arma de moda para desprestigiar al adversario en Colombia – como pasó con el escritor Gustavo Alvarez Gardeazabal, quien purga hoy una condena por una transacción con un supuesto narco. Una transacción cuyo valor generado, no se compara en lo mas mínimo con los grandes desfalcos que a diario hacen nuestros políticos a la nación. Una condena, que aunque aparentemente justa, deja ver la incapacidad de las clases conservaduristas de este país para reconocer el valor en el otro por encima de su ser homosexual - que en ultimas y junto a su condición de contestatario e irreverente es lo que no le perdonan.
También puede pasar que a Ingrid, por haberla comparado con Juana de Arco, la cataloguen de loca y populista, como en su momento a Regina Betancurt, cuando en calidad de Concejal de Medellín, denuncio a las mafias que pensaban saquear, el entonces proyecto Metro. Denuncia que tocaba a la clase política nacional e internacional y que de pararle bolas, nos hubiera evitado estar aportas de perder 1.160 millones de dólares; pero que no trascendió por que, al igual que con el libro de la ex - senadora, los medios de comunicación local consideraron que se trataba de una alharaca de poco peso.
Además de los gays y lesbianas, los nuevos movimientos sociales están a la espera de que al nuevo alcalde de París le vaya bien en su gestión. Que su elección y el correcto desarrollo de sus políticas sirvan de ejemplo para otros procesos democráticos en el mundo y para que se genere mayor participación, mayores posibilidades para la expresión de las ideas. Las falsas corazas ante el moralismo conservadurista y el silencio ante los desmanes de la clase política tradicional y de los grupos armados, no pueden seguir siendo condiciones para aspirar con tranquilidad e igualdad a ejercer un cargo de elección popular.
. Mayo de 2001

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