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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Un paso al Frente
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
Los paramilitares ostentan el 35% del Congreso

 


"La guerra en Colombia es un instrumento de la clase política tradicional y de los poderosos para aceitar las maquinarias y recomponer su economía. Terminaremos pagándola, a muy alto costo, las clases populares."  

www.manuelbermudez.es.vg

No se trata de paranoia de locos ni de locas. Las pasadas elecciones a Senado y Cámara reafirmaron la paramilitarización del Estado como elemento de defensa de la clase política tradicional. Las AUC pregonaron, a los cuatro vientos y con desparpajo, que se adjudicaron el 35% del Congreso, y para colmo, la mayoría de parlamentarios electos asumieron una actitud mesiánica y justiciera (el Zorro se quedo en palotes). Todo Colombia parece enfilado hacia un solo norte: posicionar la dictadura de la guerra y deslegitimar la lucha popular. Sin embargo, la franja de independientes electos nos permite seguir con la utopía de una Colombia incluyente y democrática.
Hoy más que nunca, los diversos sectores de la población debemos dejar de hacernos los “maricas” y asumir un compromiso claro y contundente. La meta, fortalecer el polo contrario, el de los partidarios de la paz, para equilibrar las fuerzas y la opinión. De lo contrario, estaremos abocados a una dictadura política que acentuará más el conflicto. Y es en este punto y hora, donde el sector de las homosexualidades colombianas debemos hacer presencia, dar un
paso al frente en favor de la paz y en contra de la guerra. Poner esa astucia que hemos desarrollado casi de manera natural para sobrevivir en situaciones de marginalidad, al servicio del movimiento social.
La guerra en Colombia, insisto, no es más que un sofisma de distracción de la clase política tradicional y de los poderosos para aceitar las maquinarias y recomponer su economía –hoy


por fuera de la transnacionalización económica y con dificultad para cumplirle al Fondo Monetario Internacional- Terminaremos pagándola, a muy alto costo, las clases populares. Y aunque muchos homosexuales viven montados en cuentos de principados y de poder, somos, la gran mayoría, asalariados o  trabajadores independientes que vivimos de nuestra labor diaria.
Tomar la decisión y polarizar la voluntad hacia la paz, requiere de menos figuración y de mas compromiso. Sobre todo si tomamos en cuenta que las FARC se "tiraron en la batica de cuadros" al "darle papaya" al establecimiento para que desconocieran el carácter político de la insurgencia. Las FARC le han hecho un gran daño al movimiento popular. Con los apelativos de terroristas y de narcos, el establecimiento justifico la guerra y pretende dejar de lado las causas verdaderas que están en la base del conflicto armado.
La esperanza es lo último que se pierde, pero la esperanza sin la participación consciente de las bases no tiene posibilidades. Ese paso que debemos dar gays, lesbianas, bisexuales y transgeneristas es también un llamado a los sectores de independientes electos para que reconcilien sus diferencias y trabajemos hacia un norte común. Si la clase política tradicional se paramilitarizó hacia la guerra, nosotros y nosotras debemos dar el paso al frente para enfilarnos hacia el polo de la paz, una paz con justicia social. No debemos apoyar una negociación al servicio de la guerra, ni por parte del Estado, ni por parte de las guerrillas.Marzo
de 2002

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