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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Somos más
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
A la luz de la ley y la cultura

 


"debían exigir un cambio radical en el lenguaje y las actitudes de los educadores, bien es sabido que si uno no logra aceptar y entender la ley, jamás será capaz de transmitirla"   


www.manuelbermudez.es.vg

"Gran alharaca han armado los maricas Colombianos por una ley que respalda sus relaciones de pareja ¡Cómo si uno tuviera que andar contándole a todo el mundo que la tiene o necesitara la aprobación de los demás!”
Comentarios de superficie como este he escuchado por cantidades durante los últimos días, en que dicha ley hace curso en el senado, coincidencialmente por los mismos días en que se celebró en el mundo la semana por la defensa de los derechos humanos. Pero lo más preocupante, no son los comentarios como tal, sino el haberlos escuchado dentro de los claustros universitarios, sitios donde se supone ronda el conocimiento, no la estupidez.
La historia de la humanidad nos ha mostrado, por más de veinte siglos, que las cosas existen – en la mejor acepción de esta palabra- cuando son reconocidas por la ley. A veces ni siquiera con la costumbre, la cultura logra darle soporte a las acciones, para muestra el caso de meses atrás en la comunidad Paéz al querer castigar según sus propias leyes a uno de sus miembros.
Lo que sí es claro, es que en este intrincado asunto de ley y cultura, la una va validado la otra, las va permeando hasta


ser una sola cosa. Por esto, lo realmente importante no es tanto el efecto que la nueva ley logre en los esquemas y actitudes de los adultos ultra conservadores, cristianos fanáticos e intolerantes de la Colombia actual, sino, el cambio de apreciación de la vida qe logre en los niños y jóvenes a partir de la educación.
El artículo que más me gusta de esta propuesta de ley es el que tiene que ver con la revisión de los textos sobre educación sexual. Pero de igual forma debían exigir un cambio radical en el lenguaje y las actitudes de los educadores, bien es sabido que si uno no logra aceptar y entender la ley, jamás será capáz de transmitirla.
Si como pregona la campaña institucional: “ en Colombia los buenos somos más”, hay que partir de que la bondad es también reconocer al otro y reconocerse en el otro, y que mejor manera de lograrlo que mediante la educación. Así los “maricas” no tendríamos que armar alharaca por una cosa que nunca hemos podido disfrutar con tranquilidad y que ya perdió sentido para algunos de los héteros: la posibilidad de amar y construir pareja con otro, a la luz de la ley y de la cultura.
Julio de 1999

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