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MARICADAS QUE UNO PIENSA
La moral
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
Para reposicionar imágenes.

 

 

"Para unos y otros -neoliberales e iglesias- la defensa de la moral y de las buenas costumbres se convirtió en un productivo discurso con el que engolosinar idiotas"


www.manuelbermudez.es.vg

Plantear un ejercicio de ciudadanía a partir del cuerpo y la sexualidad parece descabellado aun para muchos que ven en la política un asunto de elegidos. Mucho menos sentido le encuentran a que movimientos como el de las homosexualidades -o LGBT- se asuman opositores al neoliberalismo y a tratados como el ALCA. Sin embargo, al escuchar al presidente Bush y su manera de asumir los temas de familia y del condón, en sus más recientes discursos, bien podría uno imaginar que sus asesores pertenecen a la misma escuela conservadurista que los del Papa Juan Pablo ll, y por tanto que las tan cacareadas oportunidades con que se nos pretenden vender el libre mercado y la globalización, terminaran siendo, en últimas, una política más para arrasar con todas las formas de diferencia, de diversidad, y ponernos a consumir y a mirar en un solo sentido. Para unos y otros -neoliberales e iglesias- la defensa de la moral y de las buenas costumbres se convirtió en un productivo discurso con el que engolosinar idiotas, a la par que los reales problemas de una América Latina cada vez más miserable, siguen su curso.
Los medios de comunicación están llenos de registros de episodios en que, con el cuentico de la moral, mandatarios y sus ejércitos improvisan discursos que distraen la atención de los sectores populares. Argumentan razones divinas de las que, claro, son ellos portadores. Y de los que, mutua defensa, hacen pregón las clases medias en sus círculos de poder: templos, fábricas, centros educativos, medios de comunicación y partidos políticos. El problema es ¿qué se mueve tras las manifestaciones públicas de defensa de la moral? Y ¿a quién benefician?
Empresarios de la talla de Michael Jackson, aprovechan la gran generación de opinión que logran estos temas para pasar, en un mismo escenario, de victimario a victima. En su escándalo por supuesto acoso sexual a menores, al menos es evidente que las familias denunciantes lograran su buena tajada, al tiempo que le ayudan a posicionar su imagen decadente y a vender el más reciente disco. Pero con otros personajes como Bush, por ejemplo, no todo es tan fácilmente deducible.
Pero en Colombia, también tenemos nuestros propios casos de


reposicionamiento de imagen a partir del discurso de la defensa moral. Para muestra dos botones y su respetivo "rabode paja". Por un lado, el caso del Representante a la Cámara William Vélez, que por cierto presentó una ley de protección a los menores frente a internet -un aparente buen gesto-, quien lidera junto al Presidente de la República la lucha contra la corrupción y la politiquería, al mismo al que se le comprobó trasteo de votos para ser elegido alcalde de Envigado; yo mismo, antes de comenzar mi lucha política, y para ayudarle a un vecino a conseguir puesto, viajé desde mi barrio Santander en un bus contratado por el hoy Representante. El otro caso es quizá el que más me sorprende: el de monseñor Alfonso López Trujillo, además de las muchas cosas de las que se le acusan, fueron vox pop en Medellín sus múltiples escándalos sexuales con jovencitos -barones- de las comunas y con aspirantes a cura que hoy ostentan su propia parroquia o están a buen recaudo en la Santa Sede. Así como el señor William Vélez le ayuda en la lucha contra la corrupción a Uribe Vélez, el director de la Comisión de Familia del Vaticano le sugiere al Papa los argumentos para combatir la inmoralidad de los homosexuales que se quieren organizar. ¿Será acaso -con referencia a este último- más sano violar adolescentes y luego pagarles por su silencio, que enamorarse y formar pareja y familia? El ejercicio ciudadano desde el cuerpo y la sexualidad, parte del respeto por sí mismo y por el otro y de eso los dictadores y moralistas no entienden, pretenden que los susurros que, supuestamente, Dios hace a sus oídos, deban ser la única vía para ver y direccionar la vida.
Lástima que la Teología de la Liberación haya caído en desuso por causa de guerrilleros sin rumbo y de los asesores de un Papa que veían peligrar su poder económico. A lo mejor si sus ideólogos estuvieran hoy entre las comunidades, también estarían en contra del ALCA, de la globalización de las economías y promoverían entre las comunidades el amor y el respeto por el otro. Y le dirían a Bush, al Papa de turno, y a sus oscuros asesores, que bien pueden morirse, que los maricas, con la misma paciencia que hemos resistido los embates de la Iglesia y de los fachos durante muchos años, seguiremos luchando por el ejercicio libre del amor y de la ciudadanía. Enero de 2004

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