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Plantear
un ejercicio de ciudadanía a partir del cuerpo y la sexualidad
parece descabellado aun para muchos que ven en la política
un asunto de elegidos. Mucho menos sentido le encuentran a que
movimientos como el de las homosexualidades -o LGBT- se asuman
opositores al neoliberalismo y a tratados como el ALCA. Sin embargo,
al escuchar al presidente Bush y su manera de asumir los temas
de familia y del condón, en sus más recientes discursos,
bien podría uno imaginar que sus asesores pertenecen a
la misma escuela conservadurista que los del Papa Juan Pablo ll,
y por tanto que las tan cacareadas oportunidades con que se nos
pretenden vender el libre mercado y la globalización, terminaran
siendo, en últimas, una política más para
arrasar con todas las formas de diferencia, de diversidad, y ponernos
a consumir y a mirar en un solo sentido. Para unos y otros -neoliberales
e iglesias- la defensa de la moral y de las buenas costumbres
se convirtió en un productivo discurso con el que engolosinar
idiotas, a la par que los reales problemas de una América
Latina cada vez más miserable, siguen su curso.
Los medios de comunicación están llenos de registros
de episodios en que, con el cuentico de la moral, mandatarios
y sus ejércitos improvisan discursos que distraen la atención
de los sectores populares. Argumentan razones divinas de las que,
claro, son ellos portadores. Y de los que, mutua defensa, hacen
pregón las clases medias en sus círculos de poder:
templos, fábricas, centros educativos, medios de comunicación
y partidos políticos. El problema es ¿qué
se mueve tras las manifestaciones públicas de defensa de
la moral? Y ¿a quién benefician?
Empresarios
de la talla de Michael Jackson, aprovechan la gran generación
de opinión que logran estos temas para pasar, en un mismo
escenario, de victimario a victima. En su escándalo por
supuesto acoso sexual a menores, al menos es evidente que las
familias denunciantes lograran su buena tajada, al tiempo que
le ayudan a posicionar su imagen decadente y a vender el más
reciente disco. Pero con otros personajes como Bush, por ejemplo,
no todo es tan fácilmente deducible.
Pero
en Colombia, también tenemos nuestros propios casos de
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reposicionamiento
de imagen a partir del discurso de la defensa moral. Para muestra
dos botones y su respetivo "rabode paja". Por un lado,
el caso del Representante a la Cámara William Vélez,
que por cierto presentó una ley de protección a los
menores frente a internet -un aparente buen gesto-, quien lidera
junto al Presidente de la República la lucha contra la corrupción
y la politiquería, al mismo al que se le comprobó
trasteo de votos para ser elegido alcalde de Envigado; yo mismo,
antes de comenzar mi lucha política, y para ayudarle a un
vecino a conseguir puesto, viajé
desde
mi barrio Santander en un bus contratado por el hoy Representante.
El otro caso es quizá el que más me sorprende: el
de monseñor Alfonso López Trujillo, además
de las muchas cosas de las que se le acusan, fueron vox pop en Medellín
sus múltiples escándalos sexuales con jovencitos -barones-
de las comunas y con aspirantes a cura que hoy ostentan su propia
parroquia o están a buen recaudo en la Santa Sede. Así
como el señor William Vélez le ayuda en la lucha contra
la corrupción a Uribe Vélez, el director de la Comisión
de Familia del Vaticano le sugiere al Papa los argumentos para combatir
la inmoralidad de los homosexuales que se quieren organizar. ¿Será
acaso -con referencia a este último- más sano violar
adolescentes y luego pagarles por su silencio, que enamorarse y
formar pareja y familia? El ejercicio ciudadano desde el cuerpo
y la sexualidad, parte del respeto por sí mismo y por el
otro y de eso los dictadores y moralistas no entienden, pretenden
que los susurros que, supuestamente, Dios hace a sus oídos,
deban ser la única vía para ver y direccionar la vida.
Lástima
que la Teología de la Liberación haya caído
en desuso por causa de guerrilleros sin rumbo y de los asesores
de un Papa que veían peligrar su poder económico.
A lo mejor si sus ideólogos estuvieran hoy entre las comunidades,
también estarían en contra del ALCA, de la globalización
de las economías y promoverían entre las comunidades
el amor y el respeto por el otro. Y le dirían a Bush, al
Papa de turno, y a sus oscuros asesores, que bien pueden morirse,
que los maricas, con la misma paciencia que hemos resistido los
embates de la Iglesia y de los fachos durante muchos años,
seguiremos luchando por el ejercicio libre del amor y de la ciudadanía.
Enero
de 2004
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