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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Su mamá... ¡la suya!
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
como si parir las hiciera idiotas

 

 

"El discurso sobre la importancia de la familia y el respeto por la madre suena igual en el régimen ultra conservador de Bush, o en el socialista de Fidel, o en los comunistas soviéticos o chino, e incluso con mayor razón en los fundamentalistas del oriente medio."


www.manuelbermudez.es.vg

El 8 de marzo celebramos el día de la mujer. Para unos cuantos la oportunidad de reconocer en estas sus valías. Para otros muchos un día más de posicionamiento del mercado como fundamento de la vida. Flores, moteles y restaurantes, entre otros, permiten que, por algunos pesos, las engolosinen con la falsa idea de que se entiende eso del reconocimiento y el respeto que se merecen. La sociedad de consumo provee al macho de un día más de disfrute a consta de las candideces de sus hembras.
Y es que en esto del trabajo intersectorial uno ha aprendido a diferenciar a las mujeres merecedoras de su día, de las madres -no siempre asociado al asunto biológico de la maternidad, muchas con hijos no caen en esta categoría-, peligrosas colaboradoras del sistema y de la alineación que este ejerce sobre nosotros. Son sus principales aliadas. Algunos movimientos de mujeres proponen la imagen de la madre sacrificada e inocente, como modelo de mujer, en oposición al hombre salvaje y subyugador. Pero la verdad, son estas tan o mas destructivas que ellos mismos. Podría mencionar mil ejemplos, pero me viene a la mente uno en la escena actual, la señora Yolanda Pulecio. Cualquiera se compadece de su dolor de Madre -por cierto con una hija, Ingrid, que pertenece a la categoría de mujer-, pero al momento de asumir una postura real de apoyo a la vida, se refugia en los moralismos del sistema y los defiende por sobre cualquiera otra cosa.
Tan importante es la madre y su núcleo familiar enajenante


para mantener el poder del sistema, que su defensapermanece aún en los sistemas opuestos. El discurso sobre la importancia de la familia y el respeto por la madre suena igual en el régimen ultra conservador de Bush, o en el socialista de Fidel, o en los comunistas soviéticos o chino, e incluso con mayor razón en los fundamentalistas del oriente medio.
Que bueno sería que las mujeres asumieran su papel de forjadoras de la vida y no permitieran que se les use para embrutecer, tarar, o idiotizar a sus hijos e hijas en pos de una moral propuesta e impuesta por la religiosidad y los sistemas políticos. Una mujer en la que prevalezca su sentido biológico y de dignidad antes que la censura en temas, por ejemplo, como el aborto en las situaciones que se amerite, en el sexo como elemento de placer y de apropiación del ser, en la prevención de la concepción -también las ets- como un asunto de corresponsabilidad, y en el respeto por la elección y el ejercicio de la sexualidad de sus hijos e hijas. Dicen por ahí que tras cada gran hombre hay una gran mujer, y yo agregaría que tras cada gay, lesbiana, bisexual o transgenerista alienado y con dificultades para la auto aceptación, hay una madre a la que se teme contradecir y poner en su sitio, exigiéndole respeto por la autodeterminación. Que ellas sean mas mujeres y menos madres, y nos dejen, al menos por un día, ser mas personas, mejores hombres y mujeres, y menos buenos hijos y buenas hijas socialmente adiestrados. febrero de 2004

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