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MARICADAS QUE UNO PIENSA
Locas inmorales
 
Manuel José Bermúdez Andrade
ciudadano gay de Medellín
Deberían comportarse

 

"Lo moralmente aceptado sigue siendo que los maricas conservemos los patrones preestablecidos por la cultura de los heterosexuales, la oficial. O en el mejor de los casos que permanezcamos callados."   

www.manuelbermudez.es.vg

Recientemente tuve la oportunidad de acompañar en su viaje de ida - no me soportaron de regreso- hacia la ciudad de Manizales, a un grupo de estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia. Ellos y ellas tendrían allí su encuentro nacional. Desde el mismo instante en que nos subimos al bus, y sin pronunciar aún sílaba alguna, los universitarios expresaban en sus rostros el horror de que tres maricas declarados les profanaran el viaje.
A estas alturas de mi vida, este tipo de cosas ya no me preocupan aunque, reconozco, no dejan de molestarme. Pensé entonces en las tantas veces que con mis amigos intelectuales he discutido el tema de la división oscurantista entre ciencias sociales y /o humanas y las ciencias exactas y/o naturales. Así como en esa obsesión del hombre por preocuparse mas por la apariencia humana que por su esencia. De nosotros los gay, por ejemplo, les preocupa mas el imaginar los grotescos que somos comiéndonos unos a otros, según ellos, o las plumas que dejemos caer, que la posibilidad de darse cuenta que en esencia somos absolutamente iguales, es decir, somos personas.

Lo moralmente aceptado sigue siendo que los maricas nos comportemos, es decir que conservemos los patronespreestablecidos por la cultura de los heterosexuales, la oficial. O en el mejor de los casos que permanezcamos callados.


Pero en esta discusión entre la moral, las normas de comportamiento, y la ética, las posturas ante la vida, no me quiero meter. Porque como en todo cada uno termina tirando para el lado que más le convenga. Sin embargo no dejo de pensar, no ya en los compañeros heteros, sino en los profesionales, sobre todo del área de trabajo social. Esos mismos a los que muchas mariquitas desorientadas acudirán para pedir ayuda durante la adolescencia. Esos mismos a los que la señora confundida buscara para saber que postura adoptar frente a su hijo homosexual.
Las Ciencias Sociales agonizan. Las dejó sin futuro esa gran marca que por años les propinó la moral. Mientras, en cambio, a las Ciencias Exactas cuya única regla es la ética, las vemos acercarse cada vez más a la esencia misma de lo humano. Silenciosas, sin prejuicios, sin miradas de culpa. Solo admitiendo que desde la ameba hasta la galaxia más lejana, cumplen su función sin preocuparse de la forma, solo de la esencia. Lo de hombre y mujer, hembra y macho, femenino y masculino. No son más que divisiones operativas. Lo de heterosexual, homosexual, bisexual, pansexual y no sé cuantos términos más corresponden a nuestra esfera más intima y no deben ser por lo tanto predeterminantes de la convivencia social.
En últimas no somos más que compañeros en este viaje por la vida. ¡Dejémonos de maricadas!
Octubre de 1999

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