| Medellín,
29 de junio de 2004
Su
Santidad
JUAN PABLO II
Ciudad del Vaticano
Vía: Nunciatura Apostólica en Colombia
nunciatura@cable.net.co
Asunto:
Solicitud de claridad sobre su Excelencia el Cardenal Monseñor
Alfonso López Trujillo, Presidente de la Comisión
Vaticana para la de Familia.
Cordial saludo a S S
Como
máximo jerarca de la Iglesia Católica en el mundo,
considero que es a usted y no a otro a quien debo dirigir esta misiva.
Se
trata de pedirle claridad frente a los rumores que no se corresponden
con las exigencias y los pronunciamientos que usted y el director
de la Comisión Vaticana para Familia, a su cargo, Monseñor
Alfonso López Trujillo, vienen expresando ante los medios
de comunicación en relación con los temas de sexualidad
y Sida.
En
Colombia, y más concretamente en Medellín, ciudad
donde vivo y cuya Arquidiócesis estuvo regentada durante
varios años por Monseñor, se ha vuelto vox pop los
comentarios sobre la supuesta infección que estaría
sufriendo el Cardenal López Trujillo por VIH-SIDA.
Las
informaciones no oficiales que se conocen en esta ciudad advierten
que el bajo perfil de Monseñor Lopez Trujillo, durante un
largo periodo en los medios de información, obedecería
a una supuesta recaída suya a causa de un Sarcoma de Capossi
que le habría afectado gravemente el rostro y le dejó
secuelas visibles.
La
verdad, pensé mucho en el derecho a la intimidad que como
ser humano se merece este jerarca de la Iglesia Universal, y en
la reserva médica que se le garantiza, al menos en el país,
a los portadores de VIH, más aún cuando se trata de
una enfermedad que todavía genera tanto estigma en el mundo.
Pero
ante los repetidos ataques de Su Santidad, y de la Comisión
Vaticana de Familia contra el uso de los condones --método
de mayor popularidad y eficacia comprobada contra la infección
de por este virus y otras Infecciones de Transmisión Sexual,
considero fundamental que digno y necesario pedirle, como miembro
bautizado del catolicismo, por intermedio suyo, que se le haga claridad
en dos asuntos que se relacionan directamente con esos comentarios
sobre Monseñor López Trujillo:
1.
¿Son ciertos o no los rumores sobre su infección por
vih y sus crisis de salud por causa del síndrome de inmunodeficiencia
adquirida?
2.
De ser cierto esto, ¿Cómo se infecto el Monseñor
Alfonso López Trujillo? Y ¿qué pruebas tiene
de ello?
3.
En cuanto a los asuntos de familia y la defensa de la moral, también
pregonados hasta la saciedad por Su Santidad y por la Comisión
a cargo de Monseñor López Trujillo, ¿se ha
tomado Usted y la Jerarquía Eclesiástica la molestia
de comprobar si son verdaderos o no, los comentarios y algunos testimonios
firmados, sobre las "salvajes relaciones sexuales" del
Cardenal López Trujillo con adolescentes varones de Medellín?
Muchos de ellos hijos de familias honorables que creen en sus prédicas
dominicales en favor de la Familia como institución base
de una sociedad.
Podría,
S.S., dedicar muchas páginas a mencionar testimonios similares
a estos, pero la verdad, solo me anima mi solidaridad con los muchos
seres humanos infectados por VIH-SIDA, entre ellos posiblemente
el Cardenal, que ven como sus vidas se desvanecen ante la imposibilidad
de una cura que les permita soñar con el futuro, y a quienes
además, ustedes con sus pregones les confunden o les niegan
la posibilidad de soñar con un paraíso cercano a Dios,
que les permita al menos morir tranquilos o ejercer su sexualidad
con libertad y sin señalamientos.
Uno
no entiende, Su Santidad, como Usted y la Iglesia que lidera, pueden
participar activamente en procesos de paz en el mundo, entre otros
los de Colombia y al mismo tiempo motivan a que sus seguidores sean
generadores o actores de crímenes de odio contra minorías
sexuales, religiosas y étnicas, con posturas y visiones distintas
-no por ello malas- a las que ustedes defienden.
Tampoco es justo que prefieran encerrarse en defensas de la moral
y de la familia que excluyen por completo los conceptos de libertad,
autonomía y autodeterminación sobre la sexualidad,
libre desarrollo de la personalidad y la vida misma.
Espero,
S. S. Juan Pablo II, que se responda, no a mí, sino a miles
y miles de católicos y católicas que en Colombia y
el mundo, todavía ven con credibilidad y fe, sus actos, y
escuchan con esperanza sus palabras sobre un paraíso donde
los pecadores, salvo que sean de la misma casa, no tendrán
cabida.
Deseando
que Dios lo bendiga
Atentamente
Manuel José Bermúdez Andrade
Ciudadano Gay de Medellín
Colombia. América Latina
CC:
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