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Walt
Whitman, una de las tantas locas valiosas que ha dado la historia,
en su texto Hojas de hierba, hace referencia a esos elementos comunes
con que esta tejida la historia de la vida y nosotros como parte
de ella: “Me canto y me celebro, y te celebro y te canto,
pues cada átomo que me pertenece, te pertenece, porque tú
y yo somos la misma cosa”. Como un llamado claro y directo
a hacernos concientes de que tenemos un compromiso con la vida,
incluso desde las acciones mas intimas o particulares.
Comienzo
este informe, sobre mi gestión como El Ciudadano Gay de Medellín,
y de algunas acciones colectivas desde Ciudadano Gay Proyecto Social
y Político, con el texto de Whitman, como una manera de enmarcar
mi visión particular sobre las formas del accionar político
público. Y es que, si bien creo en los procesos colectivos
como base para la construcción de movimiento social, valoro
por sobre todo las acciones sistémicas o de engranaje, en
donde cada pieza aporta desde sus compromisos, responsabilidades
e intenciones particulares en pos de los resultados generales. Para
mi, en últimas, importan más los compromisos con la
vida que las obligaciones con las organizaciones. Que de manera
peligrosa pueden conducirnos hacia el ghetto.
El
trabajo grupal, en muchas ocasiones y como lo vivencie durante mi
recorrido por algunas entidades, termina siendo la colectivización
de las frustraciones, los miedos y las rabias, o el escondite perfecto
para la alienación o la manipulación de los idiotas
(1) que prefieren dejar en el líder sus responsabilidades;
y que poco o nada aportan a la potenciación de la acción.
Cansado, entonces, de asistir a reuniones donde dos o tres proponíamos,
o donde se establecían monólogos agotadores, y luego
de recorrer organizaciones de locas (2) temerosas de reconocerse
como tales y que se escudaban en otras acciones, no menos valiosas
que la reivindicación, como programas de asistencia, prevención
o educación, decidí tomar mi propio rumbo; que, retomando
el texto inicial, terminó siendo el inicio del rumbo de muchos
y de muchas. |
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Había
estado ya en organizaciones como la Fundación Positivos por
la vida (Trabajé allí en 1991como asesor telefónico
(llamadas en crisis) y conferencista en vih sida y manejo de ETS,
capacitado por la Seccional de Salud de Antioquia, y forme parte
de la investigación en poblaciones de riesgo, en asocio con
la Secretaria de Salud del Departamento) y La Liga Colombiana de
Lucha contra el Sida Seccional Antioquia (1992), entre otras; y
con vergüenza ajena por ver cómo algunos con mayor capacidad
de gestión (“El que más saliva tiene, más
hojaldras traga”, refrán popular.) terminaban dándose
grandes paseos internacionales, lujosos autos, apartamentos en los
mejores sitios de las ciudades, y atesorando capitales en nombre
de los portadores de vih y enfermos de sida, pero sin una acción
real de articulación social y política de las homosexualidades,
decidí trabajar en pos de una proyecto de posicionamiento
del tema en los medios y de generación de opinión
pública favorable. El objetivo principal: incidir, mediante
una acción continua, para generar cambios en los imaginarios
que desde los medios y la cultura popular se tenían establecidos
con respecto a las homosexualidades, a la vez que jalonar la participación
de estas en los procesos sociales y políticos de Medellín,
Antioquia, Colombia y Latinoamérica .
La
intención, entonces, y las provocaciones para un proyecto
social y político estaban claras, pero el ¿cómo?,
era aún incierto. Y en las palabras de los abuelos hallé
la guía: “Dios da la llaga, pero también la
medicina”. Hay que crear el problema, para darle solución,
decían, y con esta premisa empecé a investigar, a
escribir y opinar, y me acerqué a organizaciones y personas
con un recorrido y un trabajo ya hecho. Ellos y ellas fueron orientando
las acciones de mi proyecto hacia los resultados que hoy puedo y
podemos mostrar.
Quiero
destacar de este recorrido, también como homenaje y reconocimiento,
los encuentros con dos hombres homosexuales antagónicos en
su pensar y accionar pero firmes en sus convicciones. Ellos, por
su manera de ver la vida y la lucha, marcaron mi trabajo: León
Zuleta en Medellín y Javier Merchán en Bogotá.
Rescatarlos como parte de la memoria histórica de las homosexualidades
en Colombia, es también parte de mi gestión. |