“Tranquilos, que aquí la única loca soy yo”
 

“Sé que soy el único marica”

Informe del trabajo de ciudadano gay,
como persona y como parte del Proyecto Social y Político

Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore.

Aldous Huxley.

 
Manuel José Bermúdez Andrade
   Medellín, ocaso del 2003

Walt Whitman, una de las tantas locas valiosas que ha dado la historia, en su texto Hojas de hierba, hace referencia a esos elementos comunes con que esta tejida la historia de la vida y nosotros como parte de ella: “Me canto y me celebro, y te celebro y te canto, pues cada átomo que me pertenece, te pertenece, porque tú y yo somos la misma cosa”. Como un llamado claro y directo a hacernos concientes de que tenemos un compromiso con la vida, incluso desde las acciones mas intimas o particulares.
Comienzo este informe, sobre mi gestión como El Ciudadano Gay de Medellín, y de algunas acciones colectivas desde Ciudadano Gay Proyecto Social y Político, con el texto de Whitman, como una manera de enmarcar mi visión particular sobre las formas del accionar político público. Y es que, si bien creo en los procesos colectivos como base para la construcción de movimiento social, valoro por sobre todo las acciones sistémicas o de engranaje, en donde cada pieza aporta desde sus compromisos, responsabilidades e intenciones particulares en pos de los resultados generales. Para mi, en últimas, importan más los compromisos con la vida que las obligaciones con las organizaciones. Que de manera peligrosa pueden conducirnos hacia el ghetto.
El trabajo grupal, en muchas ocasiones y como lo vivencie durante mi recorrido por algunas entidades, termina siendo la colectivización de las frustraciones, los miedos y las rabias, o el escondite perfecto para la alienación o la manipulación de los idiotas (1) que prefieren dejar en el líder sus responsabilidades; y que poco o nada aportan a la potenciación de la acción.
Cansado, entonces, de asistir a reuniones donde dos o tres proponíamos, o donde se establecían monólogos agotadores, y luego de recorrer organizaciones de locas (2) temerosas de reconocerse como tales y que se escudaban en otras acciones, no menos valiosas que la reivindicación, como programas de asistencia, prevención o educación, decidí tomar mi propio rumbo; que, retomando el texto inicial, terminó siendo el inicio del rumbo de muchos y de muchas.

Había estado ya en organizaciones como la Fundación Positivos por la vida (Trabajé allí en 1991como asesor telefónico (llamadas en crisis) y conferencista en vih sida y manejo de ETS, capacitado por la Seccional de Salud de Antioquia, y forme parte de la investigación en poblaciones de riesgo, en asocio con la Secretaria de Salud del Departamento) y La Liga Colombiana de Lucha contra el Sida Seccional Antioquia (1992), entre otras; y con vergüenza ajena por ver cómo algunos con mayor capacidad de gestión (“El que más saliva tiene, más hojaldras traga”, refrán popular.) terminaban dándose grandes paseos internacionales, lujosos autos, apartamentos en los mejores sitios de las ciudades, y atesorando capitales en nombre de los portadores de vih y enfermos de sida, pero sin una acción real de articulación social y política de las homosexualidades, decidí trabajar en pos de una proyecto de posicionamiento del tema en los medios y de generación de opinión pública favorable. El objetivo principal: incidir, mediante una acción continua, para generar cambios en los imaginarios que desde los medios y la cultura popular se tenían establecidos con respecto a las homosexualidades, a la vez que jalonar la participación de estas en los procesos sociales y políticos de Medellín, Antioquia, Colombia y Latinoamérica .
La intención, entonces, y las provocaciones para un proyecto social y político estaban claras, pero el ¿cómo?, era aún incierto. Y en las palabras de los abuelos hallé la guía: “Dios da la llaga, pero también la medicina”. Hay que crear el problema, para darle solución, decían, y con esta premisa empecé a investigar, a escribir y opinar, y me acerqué a organizaciones y personas con un recorrido y un trabajo ya hecho. Ellos y ellas fueron orientando las acciones de mi proyecto hacia los resultados que hoy puedo y podemos mostrar.
Quiero destacar de este recorrido, también como homenaje y reconocimiento, los encuentros con dos hombres homosexuales antagónicos en su pensar y accionar pero firmes en sus convicciones. Ellos, por su manera de ver la vida y la lucha, marcaron mi trabajo: León Zuleta en Medellín y Javier Merchán en Bogotá. Rescatarlos como parte de la memoria histórica de las homosexualidades en Colombia, es también parte de mi gestión.

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1.Léase, a manera de ilustración, Álvarez Gardeazabal, Gustavo (1974): El bazar de los idiotas. 2.Este término pertenece a mi jerga particular y no pretende descalificar a nadie, entiéndase como “marica” o simplemente homosexual masculino, en términos coloquiales. 3.Miembro fundador junto con Rosa Escobar, Lucía de Sanín, Eduardo Muñoz, Daniel Machado, Wilson Blandón, Freddy Amarillo, Giovanni Miranda. La Liga se acabo por el centralismo bogotano y por el ego insondable de Henry Ardila (fundador de la liga Nacional) y de su
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cónyuge
extranjero quienes no dejaron que nada por fuera de su esfera de poder progresara (respetando su memoria, las contribuciones de su
trabajo y a quienes lo quieren presentar cono héroe)
4.El trabajo conjunto y de intercambio de información con el sector LGBT de México, Panamá, Nicaragua, Ecuador, Uruguay, Argentina, Chile, y recientemente con las homosexualidades de la campaña Lulla, Brasil, y del Movimiento Bolivariano, Venezuela. A posibilitado hacer un intercambio teórico y de vivencias respecto a la lucha por los derechos y al trabajos de prevención


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