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Titulé
este informe de gestión e historia del Ciudadano Gay “Yo
soy el único marica”, porque en esta frase de doble
sentido expreso dos cosas que he tenido que enfrentar y confrontar
durante mi trabajo y que son relevantes al momento de hacer un análisis
final:
De
un lado, el asumir mi homosexualidad como una constante que atravesará
todos mis espacios y acciones. Esta actitud generó, de entrada,
una gran ruptura con el modelo tradicional de acción de los
grupos a los que pertenecí, pero también el señalamiento
permanente de quienes se sentían evidenciados por mi actitud
exageradamente abierta en las formas, manifestaciones y en el uso
del lenguaje. Autodenominarme “marica” o “loca”,
aunque era ya una práctica en la manera de asumir mi mismidad,
como elemento generador de opinión pública, se constituía,
además, en una piedra en el zapato de muchos y muchas que
me apoyaban o que veían con buenos ojos mi labor política;
pero por sobre todo, una dificultad para el trabajo colectivo con
las personas gays, lesbianas, bisexuales y transgeneristas que me
rodeaban. Terminé entonces por acuñar esta frase en
todas las reuniones o espacios públicos para mitigar los
temores de quienes no querían ser evidenciados por fuera
del closet y acallar la curiosidad perversa de una que otra de las
miradas externas: “No se preocupen, que aquí, yo soy
el único marica”.
De
otro lado, quizás el mas complicado cuando se pretende entrar
en la arena pública y en lo electoral, esta frase refleja
mi intención de mantenerme aparte de los favorecimientos
económicos o de poder, que pudieran o puedan generarse de
la lucha, y que reitero fueron la razón de mi salida de algunos
grupos organizados. Durante estos años, Ciudadano Gay PSP,
no ha
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manejado presupuestos económicos, ni ha hecho negociaciones
en términos de burocracia o puestos públicos. Toda
negociación ha tenido como fundamento la acción programática
a favor del objetivo; lo cual es visto por mis contradictores y
algunos amigos como muestra de que soy muy marica, es decir muy
bobo. Pero que para mi, no es mas que una manera de ser consecuente
con mis ideales. Amarrarse a un movimiento o partido, es empeñar
la palabra y la libertad, y de paso al movimiento social de las
homosexualidades.
En
consecuencia, nunca pensé en la posibilidad real de ser gobierno
desde un puesto de elección popular, aunque siempre me he
preparado para asumirlo de ser necesario, por eso mi formación
profesional y la permanente actualización en los asuntos
de coyuntura, tanto en temas de sexualidad como de política
local, regional, nacional e internacional. La intención principal,
como de echo se logró, fue y es utilizar la contienda electoral
como un espacio generador de opinión.
Mi
proyecto político no a estado articulado exclusivamente a
lo electoral, pero ha sido desde este escenario desde donde he logrado
el mayor y más efectivo posicionamiento ante la opinión
pública, y el respeto y valoración por parte de los
medios y periodistas. El discurso político de ciudadano gay,
lleva implícita además, la proyección del trabajo
de las homosexualidades hacia un movimiento ideológicamente
de izquierda. Siguiendo los caminos de León Zuleta, un movimiento
social que no trance con la exclusión, la violación
a los derechos humanos, la marginalidad social o económica,
y que evite ser el instrumento publicitario y por ende de alineación,
de los grandes monopolios y partidos políticos tradicionales.
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