CONSEJOS 

      - Recuerda, la violencia es una conducta aprendida, previa a la formación de la pareja y no cambia espontáneamente por la voluntad o las promesas. Requiere un trabajo de modificación orientado por especialistas.

      - Los celos no son una demostración de amor, representan un abuso de poder. Posesividad, control, persecución, prohibiciones, amenazas, encubren una baja autoestima, inseguridad y desconfianza que tienen que ver con la historia del sujeto y no con lo que haga o no haga su pareja. Por eso aunque consiga dominarla o encerrarla no deja de manifestar sus celos, distorsionando situaciones o haciendo acusaciones desde su imaginación.

      - Si no puedes dejar una pareja violenta y estás atrapada en el ciclo que alterna maltrato con arrepentimiento, pide ayuda a un especialista en violencia familiar.

      - Acerca de su relación, piensa que eres dueña de la mitad de todos los bienes y ganancias que existen desde el momento de su matrimonio, aunque no hayas trabajado nunca fuera de casa, tienes tus derechos.  

      - No renuncies a nada que te pertenezca. No te deje engañar por amenazas o supuestos conocimientos legales de su marido/pareja. No confíes en promesas y palabras, sólo en hechos que puedas ver y comprobar. No firmes nada hasta consultarlo con un abogado/a.

      - No aceptes opiniones de gente que no conoce la situación, aunque sean profesionales, familiares o amigos. Tienes que pensar y decidir por ti misma qué quieres hacer con su vida, apoyada por un especialista en violencia familiar.

      - Cuenta tu problema al mayor número de personas posibles dentro y fuera de su familia. No escuche a los que la culpan o la acusan de provocar, o le piden que sea paciente. Es tu pellejo el que está en peligro y no “el que dirán” de vecinos y parientes. El secreto es una protección para el agresor. Aunque aún quieras a tu marido, piensa en ti, y sálvate.

      - En referencia al tema legal debes saber: que ahora existe la ley 24.417 de protección contra la violencia familiar, exige que tus abogados la utilicen; aunque una mujer y sus hijos dejen su casa para refugiarse del agresor no constituye ningún delito de “abandono del hogar”, ya que nadie está obligado a quedarse donde su salud corre peligro; toma nota de la fecha y el número de todas las denuncias que realices; no limpies las marcas ni las señales del episodio de violencia ya que pueden ser útiles para la denuncia; si puedes, haz fotografías de las lastimaduras para presentarlas como prueba en un juicio.

      - Puede que abandonar su casa y dejar a su marido pueda crearle culpa o inseguridad, pero piense que no está traicionando a nadie. Esta defendiendo su vida y protegiéndose a usted y a sus hijos.