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Enanos, Ananos y Enanucos


 

       La existencia de un mundo subterráneo en todo recinto castreño es casi unánime creencia. Los habitantes son los mouros, mauregatos, negros, morenos, paganos, gigantes, gentiles, enanos.. y, en el sexo femenino, mouras, donas, doncellas, mozas, señoritas, vírgenes o lumias, gentes extrañas, a veces hermosas, ricamente ataviadas, que tienen lujosas viviendas con abundancia de oro y riquezas. Por caminos subterráneos se comunican de castro en castro y por túaneles llevan a los caballos a abrevar al río. Aunque con poderes sobrehumanos, su antropomorfismo aparece claro y el género de vida es análvo al numero.

XESÚS TABOADA CHMTE: Ritos y creencias gallegas (1981).

        La raza de los poderosos enanos a modo de recordatorio, podemos indicar que los elementales, aunque sea en un plano distinto al nuestro, ocupan en realidad el mismo espacio geográfico que nosotros y, por tanto, al igual que los humanos, no todos sus grupos y familias viven en todas las partes del mundo. Algunos enanos y gnomos siguen a ciertos grupos humanos en sus migraciones, pero sin vincularse a ellos en ningún momento, sino solamente para cumplir mejor el destino impuesto por su "alma grupal" , como, por ejemplo, proteger mejor las especies de la naturaleza -caso de los gnomos- o las riquezas de la tierra como los enanos- Esto podría explicar el porqué unos seres que no son autóctonos de nuestro país han dejado, sin embargo, algunos recuerdos de su presencia. Esta legendaria raza o razas de enanos ha ido dejando una serie de rastros y testimonios, gracias a los cuales podemos definir un poco su aspecto físico y otras características.

        Los enanos, mitológicamente hablando, serían seres lógicamente de baja estatura, con enormes 'Cabezas, barbados (no todos), deformes y más bien de desagradable aspecto, que habitan en el interior de la tierra, saliendo a la superficie por agujeros y cuevas. Forman parte de una antigua estirpe, muy anterior al hombre, y todavía es posible encontrar alguno de ellos en lugares apartados. Existen incluso datos históricos que pueden aportarnos alguna luz sobre su origen. Suelen medir aproximadamente unos 30 centímetros de estatura y llevan ropajes de color rojo o negro, generalmente con caperuzas. Como se puede comprobar, es una descripción idéntica a la de los gnomos, cuya diferenciación es meramente semántica.

        Respecto a sus costumbres, también encontramos estas similitudes. Se dice que llegan a la madurez con una rapidez inusitada: cuando apenas tienen tres años de edad y lucen barba gris a los siete, a pesar de que su vida se puede considerar longeva, ya que fácilmente alcanzan los 300 años o más. Otra de las leyendas que corre a su alrededor (casi siempre con un cierto grado de exageració n) es que los enanos no pueden aparecer sobre el suelo durante el dia, ya que un simple rayo de sol los convertiría en piedra; por eso, según algunos relatos, pasan el día escondidos en forma de sapos. Creemos que estas tradiciones no dejan de ser adulteraciones malintencionadas de la existencia real de una raza legendaria de pequeños seres, con aspecto humano, que viven en el interior de la Tierra compartiendo una existencia paralela con los seres humanos, que los rehúyen e ignoran la mayor parte de las veces.

        Como tendremos ocasión de comprobar, los enanos o gnomos no tienen té rmino medio: o son unos malvados de tomo y lomo, con tendencias asesinas, canivalescas o envenenadoras, o, por el contrario, son unos benditos de Dios, que otorgan beneficios y consejos cristianos a toda alma caritativa que encuentren a su paso. Ya estamos acostumbrados a este carácter ambivalente por parte de los espíritus de la naturaleza, pero en el caso de los gnomos llega a extremos de parodia.

        Un grupo de enanos lo forman los pertenecientes al Pueblo Antiguo (siendo el principal ejemplo los korreds bretones, constructores de megalitos y de ciudades subterráneas), que más tarde pasaron a convertirse en los duendes domésticos. El otro grupo sería el de los enanos mineros procedentes de las tierras entre el Rin y el Elba y cuya presencia en el occidente de Europa es muy reciente (siendo sus representantes más genuinos los knockers picadores). La idea general que se tiene hoy en día de los enanos corresponde, por lo tanto, a la descripción de estos últimos y no a la de los escasos componentes del llamado Pueblo Antiguo. Pero tanto unos como otros han dejado leyendas de sumo interés y que, por suerte, aún no han sido olvidadas del todo.

 

Tipología existente

Las huellas del Pueblo Antiguo Follets de las cuevas y Negrets
Pigmeos africanos Los Ananos gallegos
Los Enanucos bigaristas

 

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