Las
luces Élficas
Las creencias sobre luces que antiguamente surcaban el espacio son abundantes e inmemoriales. Su relación con el mundo de los muertos y los fantasmas era evidente para nuestros antepasados. Tan sólo desde hace unas décadas se las ha ido asociando, por parte de algunos investigadores, a naves extraterrestres, aunque con poco fundamento y sin ninguna prueba. En Europa, los daneses y los germanos las llamaban «luces de tesoro». creyendo que eran indicadores que señalaban el lugar exacto donde había riquezas enterradas. Esta misma idea la comparten también algunas leyendas sudamericanas (las «mae de ouro» de ciertas zonas de Brasil y la «loz el dinero» de los Andes peruanos).
En los bosques catalanes de Queralbs, Tregurá o Freixenet se han visto luces desde antaño, vulgarmente conocidas como «follets delfoe», añadiendo la leyenda que en el lugar donde éstas nacen se esconde un tesoro oculto. Para el folclore, estas luces representaban a seres sobrenaturales que bien podian corresponder a fantasmas, almas en pena de antepasados, dragones, duendes, hadas... y que solían adoptar esta especial forma ignea para manifestarse.
En España lo que si hay son seres de
naturaleza variable que, a veces, se suelen transformar y
comportar como bolas de luz, extrañas
llamaradas o fuegos fatuos. Tal es el caso de la todopoderosa
Mari, la divinidad vasca a la que nos referimos extensamente en
el libro Hadas, o su cohorte de variados genios que se comportan
de manera muy similar.
Algunos estudios que se han efectuado sobre estas enigmáticas bolas luminosas nos llevan a la conclusión de que la gran mayoria de las veces no son detestables a simple vista (aparecen en algunas fotografías con película infrarrojo) y que son formas energéticas puras, sin que se haya apreciado en ellas partículas sólidas de materia. Se ha averiguado que pueden ser inmateriales (susceptibles de traspasar un objeto o a un hombre sin que este sufra daño alguno).
Las explicaciones científicas que se han dado para tranquilizar nuestra mente es que son emanaciones de vapores similares a los fuegos fatuos, rayos e. bola o acumulación de algunos gases como el metano, que en determinadas condiciones atmosféricas hacen sus apariciones. Lo incomprensible surge cuando estas luces manifiestan actitudes inteligentes y de clara intencionalidad provocadora o señalizadora, asociadas casi siempre a entidades sobrenaturales.
Hasta el momento se han realizado varios
estudios serios sobre el origen y la localización de estas
misteriosas luces (como el Proyecto Penino, creado en 1986 por
Daid Clarke y Andy Roberts, o el Proyecto Hessdalen en 1983 por
un grupo de investigadores noruegos), en los cuales se relacionan
sus apariciones con lugares donde existen fallas geológicas,
movimientos sísmicos y abundante mineralización. Todas las
zonas donde han sido vistas resulta que curiosamente están cerca
de antiguas minas de estaño y plomo, o existen por los
alrededores concentraciones de monumentos megaliticos -cromlechs
en su mayoría- o surgen en colinas o montañas consideradas como
sagradas por los autóctonos de la zona: el monte Shasta
(Califórnia), montaña de Sorte (Venezuela), monte Athos
(Grecia), cerro del Uritorco (Argentina)... En España
hemos comprobado que también siguen la
misma secuencia, añadiendo a esta conexión otros factores como
el relativo a la existencia próxima de generadores o centrales
eléctricas. Los lugares en los que se han visto estas luces,
recogiendo diversas fuentes históricas y folclóricas, reúnen
parecidas características. Algunos de estos enclaves serian la
montaña de Montserrat y monte Turó de I'Home (Cataluña), el
Pico Sacro (Galicia), el monte de Amboto (Vizcaya), etc.
En resumen, estos fenómenos lumínicos se asocian con factores geológicos, megalíticos, auríferos y folclóricos en dosis proporcionales. Lo más seguro es que no sean excluyentes sino que todos ellos tengan relación entre sí y unos explican a los otros. Siguiendo el rastro histórico de estas luminarias, Javier Sierra ha destapado algunos episodios vinculados a ellas, y que hoy pueden rastrearse a decir de sus investigaciones- gracias a la huella dejada en escudos de armas, blasones y leyendas. Uno de los casos más significativos es el que rodeó la fundación de la ciudad de Teruel en el siglo XII. Un grupo de sol dados escogió el enclave tras observar cómo una luminaria celeste, una especie de estrella de gran magnitud, «caminaba» sobre un toro en una colina próxima. Los soldados consideraron este fenómeno como una señal divina y decidieron crear sobre aquella muela un primer foco de población.
En el escudo de la ciudad aparece una imagen taurina, recordando su origen. Otra «leyenda luminosa» célebre nos remite a la localidad de Manresa (Barcelona), donde todavía en nuestros días se celebra la fiesta de la Misteriosa Llum que conmemora los extraños fenómenos lumínicos que sus habitantes presenciaron el 21 de febrero de 1345 en el interior de la Iglesia del Carmen, cuando una pequeña esfera ígnea atravesó los muros de piedra del templo y «bailó» ante los atónitos fieles.
Otra tradición popular sitúa su origen siglos atrás, en la época de la esclavitud. Según parece, hubo una señora en Jandía que tenía entre sus propiedades a dos esclavos. Por diversas razones, a cual más variada, decidieron escaparse un día, subiendo de jandía hacia las «tierras de adentro».
El desconocimiento de la zona y las
penurias que hablan sufrido hicieron posible que muy pronto el
hambre les acosara, de tal forma que a la altura de la
Cuesta de Pedrea encontraron un carnero
que inmediatamente sacrificaron para poder comérselo. Una vez
muerto el animal, se percataron de que no tenían leña con la
que asarlo, pero encontraron una cruz de madera que finalmente
usaron para tal fin. La tradición termina hablando del castigo
que los esclavos recibieron por quemar la cruz, cuya penitencia
era vagar en forma de luz.
José Gregorio González, que ha investigado personalmente estas luces, comenta, en su obra Los OVNIs en Canarias, que el misterioso fenómeno consiste en la aparición de una luz o pequeña bola luminica de un color azul (muchas veces rojo) que termina tornándose rojo antes de desaparecer. Se suele producir con una relativa frecuencia en la zona de Mafasca, aunque existen casos relativos a otras áreas cercanas, dentro de la llanura central, puesto que Mafasca se ha quedado prácticamente deshabitado. Los testigos se cuentan por cientos y los casos no parecen obedecer al fenómeno de rayo en bola, según opinión de los propios científicos.
El tamaño máximo que adquiere esta luz es el de una bola de billar o una pelota de tenis, y entre sus características se enumera una especial: la luz tiene cierta tendencia a acercarse a las personas, incluso, en ocasiones, a acompañar o guiar a los testigos en sus trayectos nocturnos. Al margen de inspirar un relativo temor y provocar algún que otro susto, lo cierto es que estas luces nunca parecen haber perjudicado a nadie (al menos en las Islas Afortunadas).
Una de las últimas apariciones que ha tenido la luz de Mafasca ocurrió el día 9 de octubre de 1992. Nos cuenta José Gregorio González que los testigos fueron dos jóvenes de Jandía que se encontraban en la localidad de Antigua bien entrado el atardecer. En el camino de regreso, una pequeña luz se puso a la altura de¡ coche. La describieron como una esfera «porosa», como un panal de avejas o una pelota degolf de color rojo. Era algo así como la brasa de carbón ardiendo pero sin llama. Su luz no destellaba, desapareciendo al cabo de un minuto aproximadamente.
En torno a la misma zona donde la luz de Mafasca hace su aparición, ha sido visto la denominada luz de Leme, concretamente entre los llanos de la Concepción y la charca de Los Molinos, de características similares a la anterior. También aqui los aldeanos hablan de un alma en pena que en el momento que encuentre su descanso eterno dejará de aparecerse. En la isla de Gran Canaria encontramos varias de estas luces, una de las cuales, tras sus frecuentes apariciones, dio nombre al Puerto de la Luz.
La isla de Tenerife tampoco es ajena a estos fenómenos. Se han recogido varios testimonios en el pueblo de Güirnar que describen la aparición de una extraña luz en las zonas más altas de esta localidad.
Busca en el mapa sensible...