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LA LIBERTAD SOLIDARIA:
SOBRE EL ANARQUISMO.
JESÚS BARTOLOMÉ


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Tanto el liberalismo como el anarquismo consideran como valor supremo la libertad, pero mientras que el liberalismo sólo pretende limitar el poder del Estado haciéndole representativo, el anarquismo pretende la supresión del mismo (1). Esta divergencia se debe a que el liberalismo considera al Estado como un mal necesario, al considerar que el hombre es un lobo para el hombre y que para mantener un orden social es necesario un orden legal. Por el contrario, el anarquismo consideraría al hombre naturalmente inocente, siendo el Estado el que le corrompe. Por esta razón, el anarquismo considera viable el mantenimiento de un orden social mediante la elaboración voluntaria de reglas a través del consenso. Por otra parte, es evidente que el liberalismo renunció en la práctica a sus principios, especialmente al aceptar el liberalismo económico, es decir, al aceptar un sistema económico basado en la injusticia y en la desigualdad. Podemos señalar, en palabras de Noam Chomsky, que "a partir del desarrollo del capitalismo industrial, nuevo e imprevisto sistema de injusticia, el socialismo libertario es quien ha preservado y ampliado el mensaje de humanismo radical de la Ilustración y los ideales liberales clásicos, pervertidos luego en ideología soporte del orden social naciente"(2).

El
anarquismo es y ha sido racionalista pues se basa en una explicación lógica de la realidad, confía en la capacidad de la razón humana para comprender la realidad y en el poder de la acción humana para transformarla a partir de ideales racionales (3). Esto no significa que el anarquismo no haya sufrido influencias por parte del irracionalismo tanto en el siglo XIX (ej.: Friedrich Nietzsche) como en el XX (ej.: Georges Sorel). Por otra parte, si reconocemos el racionalismo del anarquismo se hace muy difícil hablar de él como un movimiento milenarista, aunque hubo anarquistas que emplearon un lenguaje religioso y creyeron en él como en una religión salvadora. En este sentido hay que señalar que el anarquismo criticó  racionalmente a la religión, por su autoritarismo e irracionalismo, y usó una estrategia racional para crear una sociedad libertaria (4). Relacionar el anarquismo con el milenarismo, es semejante a relacionarle con el uso peyorativo de la palabra utopía (en el sentido de proyecto irrealizable).

También se puede señalar que, en general, el anarquismo no renuncia ni ha renunciado a la idea de que el
fin no justifica los medios, que se puede fundamentar en el siguiente supuesto: si el fin que se persigue es la libertad, los medios para conseguirla han de ser, consecuentemente, libertarios y antiautoritarios, pues en caso contrario nunca se alcanzará el fin deseado. Se puede reconocer que el anarquismo ha tratado de ser coherente con sus principios, tal y como, por ejemplo, refleja la creación de sindicatos libertarios, en gran medida descentralizados. No obstante, no se puede negar que en algunas ocasiones ciertos anarquistas violaran la idea de que el fin no justifica los medios: tanto en el siglo XIX como en el XX. Ejemplo de ello son los atentados realizados a finales del siglo XIX o la aceptación en España de cargos de gobierno durante la Guerra Civil. En oposición de la idea del fin no justifica los medios, Piotr Kropotkin escribió: "Cuando el nivel moral de una sociedad desciende hasta el punto en que se encuentra actualmente, debemos esperar de antemano que la rebelión contra esta sociedad asuma a veces formas que nos harán estremecer; pero no por ello hemos de condenar de antemano la rebelión" (5). Esta postura se puede justificar en parte teniendo en cuenta la violencia en la que se fundamenta la sociedad burguesa: el poder militar y coactivo de las élites gobernantes. Podemos señalar que el uso de la violencia por parte de los anarquistas, que siempre fueron antimilitaristas, fue generalmente una respuesta a la violencia empleada por los gobernantes y empresarios para desmantelar un movimiento social que amenazaba sus privilegios. A este respecto se puede indicar que en principio la huelga general no era un medio de acción violento y si los huelguistas llegaron a emplear la violencia, principalmente fue debido a la represión a la que se vieron sometidos. Se entró entonces en una lamentable dinámica en la cual la violencia generó más violencia.

Tampoco se puede negar la insistencia en la
destrucción del orden social opresor por parte de los anarquistas, pero tampoco la insistencia en la necesidad de construir una nueva realidad social. El anarquismo no es un mero nihilismo. Es más, hay anarquistas que defienden la construcción de la nueva realidad social a partir de la existente. En este sentido, podemos señalar el pensamiento de Gaston Leval: "Lo inaplicable es la lucha revolucionaria que haría exterminar hasta el último de los anarquistas. Lo aplicable sería organizarse desde el punto de vista económico y federalista, y "sin aspavientos", seriamente, utilizando sindicatos y cooperativas, y la fórmula de la autogestión... ir construyendo lo que se pueda"(6). Puedo concluir señalando que, como Gaston Leval, pienso que es posible una revolución libertaria pacífica basada en la difusión de las ideas (a través de la propaganda y la enseñanza), en el empleo del boicot y de una pacífica desobediencia civil, y en la construcción de una sociedad más libre desde nuestra situación actual.

NOTAS:

1: Estas ideas básicas sobre el liberalismo y el anarquismo están tomadas de la obra de Jean Baechler Los fenómenos revolucionarios.
2: Esta cita procede del ensayo de Noam Chomsky titulado
Notas sobre anarquismo, que está recogido en su libro Por razones de estado.
3: Ver capítulo 3 de la obra de José Álvarez Junco
La ideología política del anarquismo español (1868-1910).
4: A este respecto se puede consultar el capítulo dedicado al milenarismo de la obra de Temma Kaplan
Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía: capitalismo agrario y lucha de clases en la provincia de Cádiz (1816-1903).
5: Esta cita ha sido tomada de una antología de obras de Piotr Kropotkin editada por Ed. Anagrama.

6
: Esta cita aparece en la obra de Gaston Leval Práctica del socialismo libertario.

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"Lo aplicable sería

organizarse desde el

punto de vista eco-

nómico y federalis-

ta, y "sin aspavien-

tos", seriamente,

utilizando sindicatos

y cooperativas, y la

fórmula de

la autogestión... ir

construyendo lo que

se pueda."

GASTON LEVAL