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LA LIBERTAD SOLIDARIA:
LIBERTAD Y UTOPÍA.
JESÚS BARTOLOMÉ


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Podemos considerar que vivimos en una situación imprevisible en la medida en que somos libres y vamos construyendo nuestra situación actual. Efectivamente, el destino no existe, nunca ha existido. Sin embargo, existen y han existido límites a esta contingencia, pues existen y han existido límites a la libertad de cada individuo. Así, hoy en día los límites de la libertad, aunque probablemente menores que en otros tiempos y lugares, siguen siendo importantes. Veamos brevemente los dos ámbitos fundamentales en los cuales nuestra libertad se ve restringida:

      1.- A nivel político, la soberanía nacional se diluye a través de la delegación del ejercicio del poder, delegación realizada a través del voto, que consiste en elegir entre lo que desde el poder se ofrece. Por tanto, podemos elegir los partidos que van a detentar el poder, pero esto carece de importancia porque todos los partidos defienden en última instancia unos intereses comunes que pasan por su mantenimiento en el poder sacando el máximo beneficio para ellos. Si las elites políticas consideran los deseos del pueblo es en la medida en que este ejerce presión y puede suponer un peligro para la situación establecida por las elites.
       2.- A nivel económico, la tiranía de los poseedores conduce a inmensas y crecientes desigualdades económicas, que el capitalismo liberal es incapaz de solucionar, pues se basa en ellas. La demanda de los que no tienen poder adquisitivo se niega y los Estados, que se basan en el poder de las elites económicas, son incapaces de redistribuir eficazmente los productos necesarios.

Por tanto, los problemas actuales tienen su origen en el sistema político-económico imperante, por lo que se hace necesario proponer alternativas diferentes al mismo que sean más justas. En este sentido hay que reconocer la importancia de las utopías como creadoras de posibles alternativas o proyectos realizables.

Es cierto que muchas utopías, que pueden definirse como una construcción racional de un aspecto social o una sociedad inexistentes, conducen a la realización de una sociedad cerrada y perfecta al ser una construcción ideal, elaborada hasta niveles verdaderamente minuciosos, de una organización social perfecta. No obstante, también hay utopías abiertas como pueden ser las utopías libertarias que sólo señalan los principios fundamentales de la organización social utópica (la libertad y la igualdad) y parten de la idea de que la libertad se labra día a día, lo que da dinamismo a la utopía que siempre ha de estar en construcción. Las utopías suponen una propuesta alternativa al modelo de sociedad imperante, que se considera injusto, por lo que si se rechazan las soluciones utópicas es porque se está de acuerdo, en líneas generales, con la sociedad actual: las transformaciones sólo se piensan dentro del sistema de la sociedad actual. De esta forma la crítica incorpora la asunción de la doctrina oficial, marginando toda auténtica discusión crítica y racional. Esto supone un sutil sistema de control ideológico que podemos denominar como "lavado de cerebro bajo la libertad".

En conclusión, ante los problemas actuales sería conveniente adoptar alternativas utópicas no dogmáticas, pues si fueran así negarían su búsqueda de libertad y justicia. Se trata de conjugar una cierta planificación racional con la libertad individual que engloba razón y sentimientos.

BIBLIOGRAFÍA:

ÁLVAREZ JUNCO, José: La ideología política del anarquismo español (1868-1910), Siglo XXI, Madrid,1991.
GOMEZ TOVAR, Luis y PANIAGUA, Javier:
Utopías libertarias españolas, siglos XIX-XX, Tuero, Madrid, 1991.
V.V.A.A.:
El anarquismo y los problemas contemporáneos, Madre Tierra, Madrid, 1992.


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