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"Cuando esta ley universal de la equidad se alce en cada hombre y en cada mujer, entonces nadie reclamará nada a ninguna criatura y nunca dirá: esto es mío y esto es tuyo. (...) Todos cuidadosamente se aplicarán a hacer aquellas cosas necesarias y todos se ayudarán entre sí. No habrá señores sobre los demás sino que cada uno será señor de sí mismo, sujeto a ley de la rectitud, razón y equidad, que debe moderar y gobernar en él, pues es el Señor."
Gerrard Winstanley.
El movimiento de los "digger" (cavadores) se desarrolló en el contexto histórico de la Revolución Inglesa de 1649, siendo Gerard Winstanley su principal líder teórico. Aquí nos gustaría destacar los aspectos innovadores que introdujo Winstanley en su pensamiento y acción, aunque reconocemos la existencia en los mismos de ciertos aspectos tradicionales basados en el pasado normativo: una vuelta a una supuesta "edad de oro". Tampoco queremos caer en el error generalizado dentro de la corriente historiográfica marxista, que considera al movimiento digger, interpretándolo desde sus propias preconcepciones, como precursor de las ideas socialistas. Con relación a esto, nos gustaría señalar la exacerbada afirmación de Henry Holorenshaw: "Some of his remarks (Winstanley´s remarks) are reminiscent of the soviet constitution of today (H. Holorenshaw: The levellers and the English revolution, London, 1939, pag. 93)".
Para adentrarnos en el mundo ideológico de Winstanley, en primer lugar, hemos considerado la siguiente advertencia de Christopher Hill: "La locura como la belleza puede estar en el ojo del espectador. En el siglo XVII existieron lunáticos, pero la moderna psiquiatría nos está ayudando a entender que la propia demencia, puede ser una forma de protesta contra las normas sociales y qué el lunático puede, en cierto sentido, estar más cuerdo que la sociedad que lo rechaza. Muchos escritores que eran conscientes de que sus opiniones les parecerían intolerablemente extremistas a sus respetables contemporáneos, exageraron sus excentricidades para conseguir audiencia (C. Hill: El mundo transtornado, Madrid, 1983)". Por otra parte, hemos tenido en cuenta el cambio ideológico del propio pensamiento de Winstanley, que evolucionó de un "anarquismo espiritual" (que queda reflejado en The new law of righteousnes, en donde rechaza la naturaleza corruptora de la autoridad) a proponer una sociedad igualitaria donde existirían poderes coercitivos (que queda patente en su última obra: The law of freedom).
A nuestro entender, resulta erróneo calificar de secta a los diggers, ya que estas, actualmente, se caracterizan por la anulación de la individualidad, la manipulación de los sentimientos irracionales, la adoración al líder,... , que pensamos que los diggers no tenían. Por el contrario, éstos defendían la libertad y la tolerancia, como se demuestra en sus panfletos. También es interesante señalar cómo los digger abogaban por la resistencia pacífica, lo que desde nuestro punto de vista les da una posición coherente ajena a las sectas, además de no ser muy usual en la época (ni incluso en la actualidad).
También nos gustaría derribar el mito que existe acerca de la comunidad sexual en los escritos de Winstanley. Al contrario que otros movimientos contemporáneos (como los ranters) donde se anulaba la individualidad y el cuerpo pertenecía a la comunidad, Winstanley proclama en los textos de su última época la necesidad del matrimonio, pero entendido éste como verdadera relación afectuosa donde prime el amor sobre los intereses económicos. Esto se refleja en la ley 56 de The law of freedom: "Cada hombre y cada mujer tendrán libertad plena para casarse con la persona que amen, si quieren conseguir el amor y la voluntad de la parte con quien piensan casarse, y ni la alcurnia ni la dote detendrán la unión, porque todos somos de una sola y la misma sangre: la especie humana". En el apartado de leyes para el matrimonio, es interesante ver el respeto con que trata Winstanley a la mujer, ignoto en la época.
En cuanto al carácter milenarista de Winstanley, algunos autores como Winthrop S. Hudson le reafirman en todos los momentos de su pensamiento: "We have no reason to suspect that Winstanley was insincere in his use of millenarian imagery. We have scarcely more reason to suppose that his millenarian expectations were diminishing". Nosotros, basándonos en los propios textos de Winstanley, afirmamos lo contrario, porque aunque su primera época esté influida por el milenarismo evoluciona a una actitud más racional, pudiéndose llegar a entender su obra The law of freedom como un auténtico tratado político. Así lo hace George H. Sabine en su obra Historia de la teoría política.
Consideramos innovador el pensamiento de Winstanley porque no sólo quería recuperar las tierras comunales que les habían sido arrebatadas a aquellos que las trabajaban, sino por la especial forma en la que pedía la abolición de la propiedad privada y del comercio basado en la usura y la especulación. Otros movimientos cercanos en el tiempo a Winstanley ya tenían esta pretensión, pero sólo daban cabida en su lucha a la acción del poder divino. Por el contrario, las reivindicaciones de Winstanley aunque cargadas de un sentido religioso propio de la época y del lugar, daban también cabida a la razón, a la ciencia y a la experimentación. Acerca de la razón Winstanley, hacía las siguientes afirmaciones: "Un hombre sometido a la razón no necesita ningún hombre que le enseñe"; "Dejad que la razón gobierne al hombre y el no osará pecar contra sus semejantes, sino que hará como quisiera que hicieran con él". Argumentaba que las escrituras deberían utilizarse para ilustrar las verdades de las que se estuviera convencido de antemano. Así, Winstanley ensalza a aquellos que "llegaran a ser como el prudente Tomás, que sólo creen aquello que su razón ve".
Por otra parte, Winstanley demuestra gran interés hacia la ciencia, la política y la filosofía, que según él deberían ser enseñadas en todas las parroquias. Aunque no se aprecie de una forma clara, encontramos un proyecto educativo donde a través de la ciencia el hombre aprovecharía mejor su relación con la naturaleza. Así la crítica de la ciencia como monopolio de las elites y de las universidades como creadoras de éstas son temas recurrentes en los escritos de Winstanley, abogando por una democratización del conocimiento. Si tenemos en cuenta las limitaciones socio-económicas de los diggers es positivo pensar que las asambleas que proponía Winstanley para los diggers intentaban alejarse de la superstición y las creencias mágicas, y propugnaban un uso racional de la tierra basado en la experimentación, como se señala en la parte dedicada a la agricultura de su obra The law of freedom.
"No busquéis a Dios como lo hacíais más allá del sol y de las estrellas. No imaginéis un ser divino quién sabe adónde, Él está dentro de vosotros y no sólo en vosotros es el espíritu o el poder que hay en todo hombre, en toda mujer y en cada criatura del Universo". Esta frase refleja el pensamiento panteísta de Winstanley, que no es original, pues lo encontramos mucho antes en los estoicos y, más cerca en el tiempo, en filósofos cómo B. Spinoza, sin que con esto afirmemos una interrelación de causa - efecto. Lo que sí es interesante en ese pensamiento es la reafirmación personal que supone formar parte de la divinidad y no ser temeroso de ella. Esto, junto con la tradición protestante en Inglaterra, son dos buenas bases para la secularización radical de la religión propuesta por Winstanley. En este modelo religioso no habría cabida para sacerdotes ni pastores, y la espiritualidad estaría a un nivel totalmente individual. Respecto a esto, Winstanley dice: "Vuestro Salvador tiene que ser un poder que esté dentro de vosotros para liberaros de la esclavitud interior". Para llegar a esta liberación el camino era la razón. El propio Winstanley llegó a utilizar la palabra Razón con preferencia a la palabra Dios, con todo lo que ello implica: "Porque he sido mantenido en las tinieblas por esta palabra (Dios), como veo que mucha gente también lo es". George Woodcock afirma en este sentido que "Dios en el concepto de Winstanley no es otro que el espíritu impenetrable, la Razón". Y en palabras de Winstanley: "Dios se manifiesta en el conocimiento actual, no en la imaginación". Por ello creemos que Winstanley pone en cierta oposición la fe y la razón.
Los intentos de Winstanley por racionalizar la religión también deben ser considerados como innovadores. Estos intentos no eran al modo de Santo Tomás de Aquino y más nos recuerdan a los de los posteriores ilustrados. Entre estos, aunque había materialistas que no creían en ningún Dios, la mayoría pensó que era irracional concebir un mundo sin Dios. Así, las corrientes naturalistas de los ilustrados con su identificación de la naturaleza con la divinidad recuerdan al pensamiento panteísta de Winstanley, aunque tampoco aquí exista una relación de causa - efecto. Por otra parte, mientras que para muchos ilustrados era razonable creer en la inmortalidad del alma, Winstanley se cuestiona este punto, a pesar de toda la influencia religiosa de su pensamiento, tal y como se comprueba en estas palabras: "Porque llegar a Dios más allá de la creación o saber qué hará con los hombres después de la muerte, si es que hace algo más que desintegrarlos en sus esencias de fuego, agua, tierra y aire de que están compuestos, es un conocimiento que se sitúa más allá de la frontera o capacidad del hombre para alcanzarlo mientras vive en su cuerpo compuesto".
Si pensamos que las ideas que Tomás Moro muestra en su Utopía están alejadas de una búsqueda de un pasado tradicional, una consideración parecida han de tener las propuestas políticas de Gerard Winstanley. Los almacenes públicos, que constituirían una despensa común, la preocupación porque el pueblo elija sus funcionarios públicos y periódicamente estos sean removidos y elegidos sustitutos, o la necesidad de un poder coercitivo que mantenga la situación de equidad social (reflejada en su obra The law of freedom) son temas abordados de forma parecida por los dos autores ingleses. Como afirma Walter F. Murphy, Winstanley probablemente conocía las ideas de Moro, aunque nunca supo reconocer su deuda.
Por último, si entendemos el progreso como una evolución hacia una sociedad más justa y libre, podemos concluir que el pensamiento de Winstanley tiene numerosos aspectos progresistas (igualdad económica y social, respeto a la individualidad, tolerancia religiosa, democratización del conocimiento, énfasis en la razón y en la ciencia,...).
BIBLIOGRAFÍA.
HILL, Christopher: El mundo trastornado, Siglo XXI, Madrid, 1183.
HUDSON, Winthrop S.: Economical and social thought of Gerrard Winstanley (en The journal of modern history), 1946.
MURPHY, Walter F.: The political philosophy of Gerrard Winstanley (en The review of politics),
SABINE, G. H.: Historia de la teoría política, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1985.
TOUCHARD, Jean: Historia de las ideas políticas, Tecnos, Madrid, 1982.
WINSTANLEY, Gerrard: El derecho de libertad o La verdadera magistratura restaurada (introducción de R. Garzaro), Gráficas Cervantes, Salamanca, 1985.
WOODCOCK, George: El anarquismo, Ariel, Barcelona, 1979.
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