“Los fenómenos son esquivos a
quien los busca. Eso lo tengo clarísimo”
Iker
Jiménez apenas necesita presentación alguna. Investigador, escritor y divulgador de
todo lo relacionado con el mundo del misterio, es uno de los
periodistas más conocidos de este ámbito. Tras haber colaborado en distintos espacios
radiofónicos, desde hace tres años dirige y presenta en
la Cadena SER "Milenio3" , con lo que ha encandilado a muchos curiosos
en estos temas.
| Iker Jiménez en un momento de la entrevista |
Tu curiosidad por los temas del misterio viene desde pequeño. ¿Siempre has admitido abiertamente tu interés por estos temas?
Sí, desde que soy consciente de ese interés desde los diez u once años en Vitoria, donde me pasaron una serie de casualidades. Además nunca he tenido ningún rubor, creo que lo he llevado más o menos bien, y no me tengo que avergonzar de esto.
Sí he sentido algo cercano a la vergüenza, cuando la tele se empezó a portar mal con estos temas, y quizás por eso mi insistencia con el tema. Eran tiempos en los que parecía que hablar de esto, simplemente, era estar mal de la cabeza. Ahora me estoy dando cuenta que con cosas como Milenio3 y otros programas, le estamos dando un poco la vuelta a eso. Creo que la labor que se está haciendo ahora desde la radio es muy buena, pero ha habido épocas muy duras para nosotros, y son duras también para los que venís después, interesados en estos temas.
Pero nunca me he avergonzado, porque el misterio es algo que se lleva en la sangre.
¿Crees
que puede haber un más allá?
Cambio de opinión cada día. Me resisto a pensar que todo esto se apaga sin más. La conciencia, el alma, lo que sea, creo que puede trasformarse en otro tipo de energía. Pero es una ecuación que escapa a nuestro conocimiento. La imagino, a esa alma, vagando libre por el cosmos.
¿
Y qué opinión te merece el destino?, ¿crees
en él?
Siempre. Pero no de modo fatalista, sino amable. En la casualidad bondadosa del misterio, que a veces te ayuda y te guía. Es como nuestro ángel de la guarda. Ahí está si tu vas por la senda del bien. Ese es mi credo.
¿Alguna vez has sido testigo de algún fenómeno extraño? Y, ¿lo calificarías de paranormal?
Muchas veces he sido testigo de fenómenos extraños, que yo no sé interpretar. Pero nunca, nada tan fuerte como para que me desmiembre mi sano escepticismo.
Pocas
veces he contado la historia que he contado hoy, aquí en San Sebastián, la
historia de la psicofonía que obtuve en el lugar de un crimen que me marcó. En
San Sebastián de Garabandal, en Cantabria, observé también junto a mis compañeros
Lorenzo Fernández y Santiago Camacho, y con varios redactores de la entonces
revista Enigmas, lo que podía ser un OVNI, una especia de cilindro rojizo, muy
cerca del suelo. Una visión muy rara. Salimos corriendo para allí, y
desapareció.
Y
así varias cosas, que nunca son tan físicas como para decir que los OVNIs son
extraterrestres. Todavía no tengo nada que pruebe que exista nada paranormal,
pero sí tengo los indicios con lo mucho o poco que he visto, de que hay cosas
raras. Lo que tengo muy claro, es que los fenómenos son esquivos a quien los
busca. Eso lo tengo clarísimo.
En tu libro “Enigmas sin Resolver”, le dedicas un extenso capítulo al fenómeno de las caras de Bémez, y hace algún tiempo vio la luz “Tumbas sin nombre”. Como investigador y curioso en este tema, ¿qué opinión tienes acerca de esas nuevas caras que aparecieron en la casa donde nació Mª Gómez Cámara?
Una opinión bastante contradictoria. Desde que han salido las segundas
caras yo no he puesto un pie allí, por dos razones: la primera, por respeto al
trabajo que están realizando los miembros de la S.E.I.P; pero la segunda, porque
hay algo en esa historia que no me gusta, aunque sé que es muy polémico decir
esto.
Hay
dos caras que sí me gustan, porque me recuerdan a las antiguas en su fuerza:
una es la que dicen que se parece a María, y otra que es como un chaval. Pero
hay varias historias que no me gustan nada. Por ejemplo, ver que se montó una
especie de auténtica romería otra vez, o que las mujeres han puesto una cajita
para las monedas, aunque parezca una tontería y entiendo las molestias, no me
gusta. Pero sobretodo, que ellas mismas me han llamado varias veces para que
vaya a toda costa. Claro, con un programa en vivo de Milenio3, se puede montar
un foyón de dos mil personas, y no sé si querrían esto.
Por
eso, no me parece que se hayan llevado bien algunas cosas, y por lo tanto,
estamos en un momento que hasta que no tenga los análisis no me voy a
pronunciar. Con todo el respeto para los amigos, pero, siento algo más que
inquietud, aunque espero equivocarme.
De todos los casos que has investigado, ¿cuál es el que más te ha gustado?
Esa pregunta es muy difícil de responder. Cuando uno se mete a fondo en una historia, siempre se enamora. Es como tener una novia nueva. Claro que te enamoras, algo de ella te enamora, y del mismo modo, algo de la historia te parece mejor que nunca, aunque luego descubras que hay otra que es mejor. La comparativa es un poro rara, pero no en ese aspecto.
Yo
tengo un defecto, que es obsesionarme con lo que hago. Llega un límite que mi
vida está dirigida por la investigación que estoy haciendo, y eso puede ser
realmente contraproducente a veces. Por ejemplo, con “La Noche del Miedo”,
con lo que yo investigué en el caso de Talavera la Real, yo he llegado a
despertarme en un hotel y ver la figura. Mi mente iba más rápida que yo; mi
obsesión iba más rápida que yo, y entonces, yo llegué a ver eso. Por
supuesto, hay que dejarlo claro, eran ensoñaciones. Pero es la muestra de hasta
qué punto puede llegar la mente humana en un proceso de investigación. Ahora
estoy con esto que contaba de “Camposanto”, y para mí es de los mejores
seis meses que yo he pasado nunca. He llenado mi casa de cuadros de El Bosco, de
figurillas de El Bosco, ...
Esto
es un poco como el actor. El actor deja de ser él, para meterse en su papel, y
lo vive. Pues en la investigación de este tipo, dejas tu entorno habitual, te
metes en una historia y la vives realmente. Por lo tanto es difícil destacar
una investigación.
Como caso, quizás, el que más inquietud me ha provocado en los últimos años es el de Talavera la Real, el de la visión de un ser antropomorfo dentro de una base militar. Sobretodo, el secretismo que hubo con esa historia, y el comprobar por mí mismo, no por otro, que cuando llegaba a unos expedientes los habían arrancado. Ese tipo de silencio, que también da miedo, ese tipo de querer que no avances, lo he vivido como en ningún otro caso.
Y ¿cuál ha sido el que más te ha decepcionado?
Muchos
se me han venido abajo, y te rompen un poco la imagen que tú de niño te habías
fraguado con las historias, que luego yendo in situ no son como tu creías:
este testigo cojea, esto no es como yo decía,...
A
mi me han intentado engañar algunas veces, y yo he metido la pata en algunas
ocasiones, no conscientemente, pero la he metido. Lo que pasa es que los
periodistas, hoy en día son como superhéroes que nunca fallan, y eso es.
Recuerdo
un caso en Canarias, hace muchos años, en el que me dieron la foto de una visión
de una especie de figuras, que yo publiqué totalmente emocionado, y luego
realmente no era eso, sino una serie de efectos y nada más.
Con
el famoso caso Viandas, tengo muchas dudas más allá de lo razonable de que
hubo una exageración por ciertos motivos. Me duele también, porque fuimos
parte de eso. Y también me entristece lo que está pasando en Bélmez con
algunas cosas, ojalá, salga todo bien.
A todos nos ha pasado que alguna vez te han engañado, pero no es la mayoría de las veces.
Por
lo tanto, te has topado con gente que ha querido darte gato
por liebre.
Sí, y es muy desagradable y
violento. Son muy pocas veces. Obra de desaprensivos o desequilibrados. Nadie en
su sano juicio engaña con estos temas. Cuando ha ocurrido esporádicamente solo
he sentido pena.
¿Hasta
qué punto es fiable el testimonio de una persona?
Concurren miles de factores. Una persona no es un ordenador, y se puede equivocar. Es más, creo que en muchas ocasiones, lo que es la visión de algo puede estar sujeto a veinte mil cosas, absolutamente subjetivas. Pero hay testigos de élite, de preparación absoluta, pilotos de caza, pilotos de combate, astrónomos, médicos forenses que no se equivocan así como así. Claro que algunos sí, pero otros no. Por lo tanto, estamos en ese baremo , y nuestra misión tiene que ser la de conseguir mejores los testimonios. Aunque no son pruebas. En este mundo no hay pruebas de nada.
¿Qué
hace que confíes en la veracidad de un testimonio?
La
verdad es que son factores que a veces no te explicas. Hay testigos con los que,
como con las personas, conectas y sabes que no te esta mintiendo.
Soy hijo de galeristas de arte antiguo, y he estado muy acostumbrado a ver lo que son piezas antiguas. Y fíjate que curioso, cuando ves una figura auténtica románica o un pantocrátor del siglo XI, te da una sensación que va más allá de lo objetivo. Pues con los testigos, con las personas, pasa lo mismo.
Después de quince años en busca del misterio, entrevistando a miles de personas, es como el que juega al fútbol. Uno se acaba acostumbrando, y va viendo ciertas cosas que le indican si el testigo tiene afán de autoridad, si el testigo está realmente pasándolo mal, o si el testigo no quiere que se revele nada, y por lo tanto te da mayor fiabilidad. Por lo tanto, hay ciertos baremos a lo largo de una entrevista que te hacen confiar en un testigo, a parte de las pruebas, o la condición de ese testigo, que también es muy importante.
¿A
un investigador no le cansa o desilusiona no poder encontrar las respuestas a
tantos misterios?
No. El investigador se acaba dando cuenta que las respuestas suelen ser lo de menos. La meta es el camino. El aprendizaje, el maravilloso tránsito y enriquecimiento de un conocimiento que nunca se alcanza del todo.
¿Qué
te motiva a la hora de ponerte manos a la obra con una investigación?
Mil
cosas. Un breve en la prensa, una noticia rescatada del pasado que fue olvidada,
un testimonio inesperado que "presientes" que tiene gran fuerza. La
primera fase de "enamoramiento" de una historia, el embrión de la
futura investigación, es un momento único, sublime, incomparable. Es como si
de pronto una verdad escondida se te presentase en sueño y te dijese al oído
"aquí estoy, descúbreme". Y entonces te levantas y echas a caminar.
Todo depende de ti de tu destreza, de tu aplomo, de tu capacidad detectivesca.
¿Puede haber algo más atractivo?
¿Has
recibido alguna amenaza por meter las narices donde no te llaman?
No, amenazas directamente no. Lo que sí he recibido han sido recomendaciones. Por ejemplo, en el caso de Talavera la Real, me he encontrado con documentos que habían sido arrancados antes de llegar yo; y me he encontrado con el “por ahí no siga” o “¿para qué sigue usted por ahí?”. Investigando un caso como este, con unos protagonistas dañados por una serie de fenómenos, y que oficialmente no ha existido, me he encontrado con ese silenciamiento y esas sugerencias de silencio.
Parece
que últimamente lo paranormal vende. ¿Crees que esto es una moda pasajera, o
que es algo que durará indefinidamente?
El misterio siempre interesará
al hombre. Está en nuestro código genético. En la propia raíz de nuestra
alma. Lo paranormal en concreto creo que es algo que sufre una serie de ciclos
bien definidos. Hay oleadas de mayor interés y de decrecimiento. Ahora, sin
duda, estamos en camino ascendente gracias a la labor, sobre todo, de muchos
programas de radio, que han vuelto a hacer
que la gente se enamore del misterio. E incluyo aquí a muchos compañeros de la
competencia, y con todos los honores.
Se
puede decir que ahora estas viviendo una magnífica etapa: tus obras se venden
bien, diriges dos colecciones de libros, Milenio 3 arrasa... ¿No temes que se
te pase esta buena racha?
No creo en las buenas rachas. Hoy he estado con mis padres, y mi madre me ha enseñado unos dibujos que hice a modo de "fichas" con diez años. Ya imaginaba estos casos, estas historias. Ya me veía contándolos. El alma, el motor, ese torrente de la búsqueda que se lleva en la sangre, es lo que de verdad importa. Soy el mismo que se emocionaba ante el micro en Radio Enlace, Radio Alameda, Onda Verde, Rkr...el mismo, solo que con más posibilidades de hacer cosas. A nadie le regalan la oportunidad. Hay que ganársela. Y, de algún modo, eso me ha ocurrido. Pero soy el mismo que se sigue bajando del coche para emocionarse ante un paraje. Seguiré siendo el mismo si un día a la gente le dejan de interesar mis historias, y seguiré siéndolo porque soy el que era cuando iba a entrevistar a mis paisanos siendo un niño. Con cada nueva historia, con cada nueva aventura, por pequeña que sea, salto como un resorte y se me eriza el vello de la nuca. Eso es lo que vale, porque es verdad. Tendré muchos defectos, innumerables, pero una virtud es esa: lo vivo. Para mi ese es el éxito, no lo demás. Y eso lo llevas dentro. Ni se compra ni se regala ni se adquiere. Viene de serie.
Si
tuvieras que dejar de dedicarte al mundo del misterio, ¿a qué crees que te
dedicarías?
Al periodismo. Puede que al periodismo de sucesos, aunque sería una cosa rara; aunque más probablemente al periodismo de viajes. Pero no concibo mi oficio si no es con el misterio que tiene todo. Lo veo muy difícil, porque el misterio no es solo lo paranormal, y esa es mi gran baza. El misterio es lo misterioso, que es amplísimo y nos hace conocer y aprender. Por lo tanto el misterio son muchas facetas, no solo lo paranormal.
Así que dudo que alguien me dijera que no puedo escribir de cosas misteriosas, porque misterio es la historia, misterio es la arqueología y misterio es mil cosas.
Se
ha dado el caso, de personas aficionadas a estos temas que han terminado obsesionándose
con ellos. ¿Alguna vez has dejado temporalmente de lado estos temas por pensar
que te empezabas a obsesionar?
Jamás. Pero si es cierto que mi obsesión periodística llega a rozar lo patológico. Me he despertado, soñando y gritando, al ver a una cara de Bélmez aproximándose a mi cama. He llegado a tener miedo de lo que estaba descubriendo en algunos casos...Cada historia es una aventura que nunca sabes como va a acabar. A veces en la papelera, otras en el "congelador" de donde quizá nunca vuelva a ver la luz, o arrastrándote durante meses a mundos maravillosos. Esa incertidumbre provoca cierta obsesión. Por el momento creo que sana.
Muchos
han sido y son los programas radiofónicos que versan sobre esta temática antes
que Milenio 3. Sin embargo, mucha gente opina que con tu programa ha vuelto lo
paranormal y el misterio a la radio. ¿Tú qué opinas?
Yo tengo un gran respeto y admiración por muchos profesionales que estaban ahí,
en la brecha, cuando yo era un pipiolo que hacía radio en emisoras piratas o de
radio. Ni en mis sueños más locos entraba trabajar de reportero móvil por
toda España en Espacio en Blanco de Miguel Blanco, programa dinámico que marcó
una época. ¿O si que lo soñaba? Otro tanto pasó al poder compartir muchas
noches de radio con monstruos de la talla de Julio Cesar Iglesias, Andrés Aberasturi, Antonio Muro o Juan Antonio Cebrian, ejemplo de superación y un
gran comunicador. Milenio3 también tiene mucho que decir a través de la fuerza
de la Cadena SER. Y lo estamos diciendo. Pero siempre con ese concepto que
parece que no se estila mucho en este tiempo: el profundo respeto y la admiración
por los colegas de profesión.
En
otras entrevistas has afirmado que la cadena SER hizo una “apuesta suicida”
al incluir en su parrilla a Milenio 3. ¿No crees que el que tú ya fueras
bastante conocido ha ayudado al éxito del programa?
No lo creo. Pienso, sinceramente, que Antonio García Ferreras, el que fue mi director, es un genio. Lo tenía claro, y apostó por mi cuando no tenía porque hacerlo. Una radio líder 24 horas; todos los programas arrasaban en audiencia. ¿ Qué vio? ¿Por qué apostó junto con Daniel Gavela y Mariano Revilla por un formato que podía ser tildado de oscurantista y poco prestigioso? Yo sigo pensando que nada es casualidad. Pasó hace 3 años y fue un momento mágico. Para mi la SER es más que mi radio. Es mi equipo. Es mi casa.
¿Qué
te llevó a llamar Milenio 3 al programa?
Nunca me lo han preguntado. Le estábamos dando vueltas y yo quería ese. Era futurista, rupturista respecto a los nombres clásicos tan manidos. Distinto. No se refería a un tema, sino a un concepto: al desafío del tercer milenio. Creí que sería, con el tiempo, un concepto, un logo, una palabra con su dígito indivisible que, nada más pronunciarse, ya diría muchas cosas. Una marca que identifica un espíritu. Por fortuna pude convencer a los jefes y así seguimos.
¿Qué
sientes cuando ves que te has convertido en el ídolo de mucha gente?
Yo creo que quien me conoce, sabe que intento ser absolutamente cercano. Procuro
ser el que siempre he sido. Imagino que las circunstancias cambian, es lógico.
El futbolista que jugaba en un equipo de categoría inferior, y ahora juega en
el Madrid, lógico que cambie sus circunstancias. De todas formas, de él
depende convertirse en un gilipollas o no.
Conozco muchos casos de personas, bastante cercanas, que se han creído eso de ser ídolos, de ser estrellas. El poder de la seducción que te da abrir un micrófono, y saber que tu voz la están escuchando cientos de miles de personas, te embriaga. Y eso, evidentemente, puede ser tomado para bien o para mal.
Puede sonar a tópico, pero yo solo puedo remitirme a la gente que me conoce. Me hace mucha gracia cuando oigo comentarios sobre mi, de personas que jamás me han conocido, y que dicen ser amigos de toda la vida, o que han investigado conmigo y que cuando no tenía ni un duro me daban bocadillos... Ese tipo de cosas las oyes, y simplemente te ríes, porque nos ha pasado a todos.
Lo que sí te digo, es que yo intento ser absolutamente cercano a todas las personas.
¿Crees
que con Milenio 3 estas consiguiendo algo parecido a lo que en su momento logró
Fernando Jiménez del Oso?
Lo de Fernando es incomparable. Como lo de J.J. Benítez y lo de Alés. Fue otra
época, donde millones de personas estaban descubriendo y maravillándose con
un universo nuevo. Les debemos todo. Es como la época de los grandes
descubridores. Lo que hicieron no tiene parangón ni lo tendrá. Eso sí, cada
uno, en su época, tiene sus retos, sus desafíos. La satisfacción personal es
ver que los superas, o por lo menos, que dejas
toda la carne en el empeño para estar a la altura.
¿Crees
que con programas como el tuyo estos temas se respetan más?
Creo que el espíritu de Milenio3 es muy sencillo; creemos que merece la pena
ahondar en lo que no se cuenta, para aprender cada semana un poco más. Y
hacerlo de un modo comprometido, sumergiéndonos en la magia de las sensaciones,
de la música, de la imaginación. Todo aderezado con los mejores documentos que
podamos conseguir, con la interactividad, con las dramatizaciones. En ese
aspecto, Milenio3 difunde unos valores que son la cara contraria de lo que
determinada bazofia televisiva, tan influyente en la juventud, ha esparcido
durante los últimos años. Creemos en la dignidad, en la búsqueda, en la
curiosidad, en la capacidad de desafiar verdades oficiales....y sobre todo,
consideramos a nuestra audiencia, a cada oyente, como uno de los nuestros: un
buscador. Algunos medios habían dejado el nivel de credibilidad tan bajo, tan
soterrado a base de basura y griterío, que la misión era muy difícil. Pero
creo que gracias a esa inmensa cantidad de amigos lo vamos a lograr.
En
algunas ocasiones has comentado que te han llegado ofertas para llevar
Milenio 3 a la televisión. ¿Hay algún proyecto que esté tomando cuerpo con
respecto a este tema?
He recibido tres proyectos serios solo en lo que va de 2005. Ya veremos qué pasa. Lo que Iker Jiménez no ha hecho ni hará jamás, es prestarse a la bazofia de los debates a voz en grito y a determinados programas. Eso es una cuestión puramente personal. Yo creo, por otro lado, que Milenio3, a su manera, tendrá su reflejo en la pantalla en un futuro. Será un nuevo reto.
En
el último año han salido nuevas revistas al mercado que versan sobre la
temática del misterio y lo paranormal, ¿contemplas
la idea de fundar tu propia revista y que esté relacionada con el programa?
Hemos tenido esas propuestas. Y hay un par de ideas muy buenas. Lo que falta, de
verdad, es tiempo. Pero no lo descarto si se dan todas las condiciones óptimas.
Soy periodista, y esa es mi profesión y mi sagrada obligación. Daremos caña,
si podemos, en todos los frentes. Pero siempre, eso si, con la cláusula innegociable de nuestros parámetros de dignidad y respeto para nuestros temas y
nuestro modo de entender el oficio.
¿Qué
proyectos tienes en mente a corto plazo?
Tengo tantos proyectos que me da vértigo solo recordarlos. www.ikerjimenez.com supone para mí, y para Carmen y Guillermo, un desafío maravilloso que nos está dando inmensas satisfacciones a diario. Habrá muchas novedades en ese flanco virtual. Ahora, después de embarcarme en un año agitado de escritura interrumpida- La Noche del Miedo, Camposanto- quiero centrarme en potenciar a tope las posibilidades de esa aventura fascinante que, de algún modo, ha cambiado mi vida. Tengo muchas esperanzas puestas en CAMPOSANTO y la cuenta atrás está a punto de comenzar...
¿Actualmente
estas inmerso en alguna investigación?
Sí, pero me permitirás discreción. Está ocurriendo ahora eso que antes te comentaba. El inicio, la sorpresa, el embrión....¿Que ocurrirá? Eso es lo apasionante
La
alerta OVNI del año pasado fue todo un éxito. ¿Tienes pensado organizar otra
para este año?
Le estoy dando muchas vueltas. La SER apuesta de lleno. Fue una demostración
brutal de fuerza de la gente, del programa, del misterio y de la emisora. Por un
lado, me gustaría hacer algo distinto. Y por otro...en fin, que esperamos
resolver el enigma bien pronto.
¿Algún
día se dará respuesta a alguno de los enigmas
que tanto nos inquietan?
Puede que las encontremos, quizá en nuestro gran viaje a la otra orilla. Ese que todos vamos a hacer algún día.
¿Y
tú?, ¿has
encontrado respuesta a alguna de las dudas que tenías?
A muchas. Constantemente. Tengo una necesidad de enriquecerme de conocimientos.
Creo que en nuestras casa entran unos cincuenta o sesenta libros al mes;
misterio, arqueología, historia, política, criminología, antropología,
leyenda, periodismo...quiero aprender de todo y no tengo tiempo.
Afortunadamente, esa pasión por la lectura, por la documentación y por la
exigencia de contar lo mejor posible a los oyentes y lectores, te hace aprender
constantemente. Y en ese proceso uno resuelve muchas dudas. Pero
siempre surgen otras.
¿Contemplas
la posibilidad de que algún día te aburran estos temas?
Jamás. Para mi la vida es un misterio. La realidad cotidiana, mi mano, el aire, las ondas sonoras... todo es un misterio, y yo estoy profundamente enamorado de él.
Autor: Joseba Zubialde
Foto: Faico
Fecha en la que se realizó la entrevista: (04/05/2005)