Bájate
el video de la apertura de la puerta.
La
Gran Pirámide de Kéops (Gizéh, Egipto), construida en tiempos del faraón
Kéops de la IV dinastía ( que reinó desde el 2600 a.C.), y que está formada
por 2,3 millones de bloques de piedra, con una altura de 146 metros, y con una
base de 230 metros de anchura, ha sido desde siempre uno de los enigmas más
sorprendentes de la historia de la humanidad. Si comenzamos hablando sobre su
construcción, nadie sabe a ciencia cierta ni quién, ni cómo se pudo crear
semejante obra arquitectónica hace 4.500 años (y últimamente se cree que la
pirámide es más antigua de lo que se creía).
Si seguimos tirando un poquito más del hilo, nos haríamos la pregunta de ¿para qué sirve ?, aunque esta es otra de las preguntas que por el momento no tiene respuesta. Aún así, muchos son los que se aventuran a proponer sus teorías, y dicho sea de paso, las que podemos encontrar éstas son muy variadas, desde que es una especie de "pila" que es capaz de generar y almacenar gran cantidad de energía, hasta la teoría más común (pese a que muchos la descartan rotundamente) de que era un tumba para el faraón Keops. Pero aparte de estas interrogantes y de las muchas otras que rodean a esta séptima maravilla de la antigüedad, todavía no sabemos si ya hemos descubierto todo lo que la Gran Pirámide tiene guardado entre sus bloques de piedra.
Tras muchos años sin hallar nada nuevo en la Gran Pirámide, los arqueólogos y egiptólogos creían que todo lo que estaba por descubrir ya lo habían descubierto. Poco tiempo tardó la gran pirámide en ser otra vez portada de periódicos.
En el año 1992, el Instituto Arqueológico Alemán y la Organización de
Antigüedades de Egipto iniciaron un proyecto conjunto para limpiar los llamados
canales de ventilación de la Gran Pirámide. Tal exploración se denominó
UPUAUT, siglas cuya traducción podría ser "Apertura de Trayectorias"
(Opener of Paths). La finalidad de la operación era la de salvaguardar el
monumento de la agresión ambiental producida por los turistas: El vaho exhalado
en la respiración, así como la transpiración corporal de los miles de
visitantes, produce en el ambiente un exceso de humedad que daña la masa
pétrea de la construcción.
En 1993, del 9 al 27 de marzo, se reanudó el proyecto, esta
vez en los canales de ventilación de
la
"Cámara de la Reina". La tecnología espacial se puso al lado de la
arqueología por medio del ingeniero alemán Rudolf Gantenbrink, especialista en
robótica y en análisis por computadora. El Sr. Gantenbrink construyó un robot
controlado a distancia, equipado con una cámara de video en miniatura y un
sistema de guía láser que le permitía, por sí solo, pararse y dirigir la
cámara hacia todo aquello que considerase importante en su camino. Hasta
entonces se pensaba que dichos canales medían escasamente 8 metros de longitud,
con una sección cuadrada de 22 centímetros de lado. Pero el autómata,
venciendo todos los obstáculos que conlleva una inclinación en subida de 45
grados, se internó por las íntimas entrañas de la pirámide hasta una
distancia de 65 metros, siendo su progreso detenido por una piedra. Tras
recuperar el sofisticado aparato, el ingeniero y su equipo procedieron a
visionar la cinta de video grabada. Fue entonces cuando se llevaron la enorme
sorpresa: ¡la pequeña cámara de T.V. había obtenido la imagen de lo que
parecía ser una puerta!
En marzo de 1992 se procedió a la limpieza de
los canales de ventilación de la llamada "Cámara del Rey" (3).
Estos dos canales estaban ya abiertos con salidas a la cara sur y a la cara
norte, respectivamente. Posteriormente fue colocado un sistema de aire
acondicionado mediante la inclusión de dos extractores que renuevan actualmente
el aire del interior de la pirámide.
En un principio se creyó que el obstáculo encontrado por el robot era de
origen natural. La constante depredación que ha sufrido la Gran Pirámide para
recuperar los bloques de revestimiento bien pudo hacer que cayeran cascotes por
los conductos, taponando las aberturas: en el caso de los canales de
ventilación de la "Cámara de la Reina" (2),
jamás se encontraron sus salidas en las caras Norte y Sur. Pero lo descubierto
por Rudolf Gantenbrink no obedecía nada más que a la concepción
arquitectónica de los constructores. La roca, de caliza proveniente de Tura,
como los bloques de la parte alta de la pirámide, estaba finamente pulida y
angulada para su perfecto acople a las paredes del canal. Otro dato curioso es
que las imágenes revelan la existencia de un fino polvo que recubre la losa y
parece dispersarse desde una ranura de 2 milímetros entre la piedra y la pared.
Este polvo no pertenece al trabajo de la piedra, sino, aparentemente, a la
descomposición de materiales textiles o madera. y, además, eran visibles dos
pomos de cobre bastante corroídos. La apariencia, efectivamente, era la de una
puerta, pero de una puerta de tan sólo 20 centímetros.
Este hallazgo puso en jaque a los arqueólogos y
egiptólogos. ¿Qué hacía una losa de esas características en el conducto de
ventilación? ¿estarían en lo cierto de que eran conductos de ventilación?,
pero sin duda alguna, lo que a todos más les desconcertaba era qué había
detrás de aquella misteriosa losa de piedra. Muchos fueron los intentos por
desvelar este nuevo enigma de la Gran Pirámide, pero solo quedaron en eso, en
intentos. Por supuesto, a raíz de aquel hallazgo los más atrevidos propusieron
sus teorías al respecto. Una de ellas decía que tras esa losa de piedra, se
encontraban los papiros donde se explica como se construyó la Gran Pirámide.
Otra, decía que tras la losa se encontrarían los tesoros de los faraones. La
teoría más escéptica de todas las formuladas, simplemente decía que no se
hallaría nada tras esa supuesta puerta.
Rudolf Gantenbrink, con las manos temblorosas y
el ánimo excitado, empezó a recorrer, con la cinta de vídeo, todos los
estamentos oficiales de El Cairo, convencido de que su entusiasmo iba a ser
compartido por arqueólogos y conservadores; no en vano se trataba del hallazgo
más sensacional de las últimas décadas en la Gran Pirámide.
Aunque parezca mentira, no fue recibido por nadie. Nadie quiso ver la cinta. Ni
en la Organización de Antigüedades, ni en el Ministerio de Arqueología,
¡nadie! Es más, la Organización de Antigüedades de Egipto interpuso una
demanda a los alemanes, pues el permiso que tenían era exclusivamente para un
trabajo técnico en el interior de la Gran Pirámide, nunca para hacer
"arqueología" : Gantenbrick no podía descubrir nada porque,
sencillamente, no tenía permiso; consecuentemente nada había sido
descubierto.
Visto lo visto, no
es de extrañar que en aquellos días se pudieran leer declaraciones como las
realizadas por el Dr. Mohammed Ibrahim Bakr ( director de la Organización de
Antigüedades de Egipto) en "The Egyptian Gazette" el 22 de
abril de 1993: "Es absolutamente falso que los alemanes pudieran
descubrir algo, ya que el robot que fabricaron era más grande que el orificio
del Canal de Ventilación. Es inconcebible que el faraón Keops pudiera esconder
sus tesoros en una cámara por la que es imposible pasar. Estamos realmente
hartos de que un cualquiera venga y diga descubrir cámaras inexistentes, por el
lo se ha cerrado hace tiempo todo permiso para realizar estudios o
investigaciones en el interior de la pirámide "Our historic properties
should not be an experimental field for any Tom, Dick and Harry". Los
alemanes han cometido un lamentable error, que hará que la OAE ( Organización
Arqueológica Egipcia) examine todos los permisos de excavación concedidos a
misiones extranjeras para controlar y delimitar sus actividades en nuestro
país".
cámaras.
Cualquier otra afirmación carece de sentido. Los alemanes contratados para un
servicio técnico no son arqueólogos, no saben sobre la cultura del Antiguo
Egipto. Todo en la pirámide cumple un propósito religioso y funerario que ya
ha sido estudiado. Desde hace mucho tiempo no se conceden permisos de
exploración en la Gran Pirámide pues ello sólo reporta un intento de
auto-publicidad por parte del investigador. Sabemos lo que representa este
monumento, cualquier información, veraz o no, implica una atracción a nivel
mundial que hace manipular los hechos en provecho propio. No, no he visto la
cinta filmada por los alemanes, pero tampoco importa, es tan sólo una piedra lo
que se ha grabado, no contradice en nada a lo que ya sabíamos".
Veámos ahora lo que en su día opinó
el
director del proyecto UPUAUT, el profesor Rainer Stadelmann ( director del
Instituto Arqueológico Alemán, quien delegó la responsabilidad técnica en el
ingeniero Rudolf Gantenbrink):"El descubrimiento es de enorme
importancia, aunque ha sido mal llevado. Las únicas informaciones válidas son
las que nazcan de los especialistas; las demás carecen de sentido, pues nadie
que no sea egiptólogo puede valorar datos convenientemente. Es un gran
hallazgo, pues justifica que los llamados Canales de Ventilación eran el paso
del alma de Keops a los cielos. La prueba es que existen en la piedra dos
representaciones simbólicas de ello (el profesor asemeja los pomos de cobre con
un signo jeroglífico que tiene forma de paraguas con rayos de sol saliendo por
encima). Además suponemos que dichos canales estuvieron alguna vez abiertos y
después de las exequias del faraón fueron taponados con el bloque que se ha
encontrado, sirviendo los pomos de cobre para poder tirar desde dentro con una
cuerda y favorecer su desplazamiento por el conducto".

Dejando a un lado lo que ocurrió aquel año, lo cierto es que el enigma de la puerta de Gantenbrink ha seguido siendo un misterio hasta nuestros días. Desde su descubrimiento han pasado ya 9 años.
En este pasado verano de 2002, la National Geographic Society, dio la noticia de que estaban embarcados en el proyecto de tratar de averiguar qué es lo que se esconde tras la misteriosa losa de piedra. Y este anuncio se convirtió en realidad, ya que se fijó la fecha de "apertura" de la llamada puerta de Gantenbrink para el día 16 de septiembre de 2002 . Para ello, los componentes del grupo de investigación de la National Geographic ( dirigido por el arqueólogo Zahi Hawass) , contaron con la inestimable ayuda de un mini robot de última generación, que ya fue utilizado para hallar supervivientes al los atentados de las torres gemelas.
Sin duda alguna, este pequeño explorador es uno de robots más sofisticados construidos por la empresa iRobot de Boston (Estados Unidos), y la construcción del mismo les llevó un año de trabajo, y un desembolso de 250.000 dólares. Las características de este intrépido robot, llamado "explorador de pirámides" (Pyramide Rover), son algo peculiares, mide 12 centímetros de ancho, tiene una altura que varía entre los 11 y 28 cm, 30 centímetros de largo, y esta provisto de cuatro conjuntos de bandas de rodadura, dos arriba y dos abajo ( que se apoyan en la parte inferior y superior del túnel para darle tracción), un taladro, una mini-cámara de fibra óptica, y un potente y pequeño foco de luz (ver imagen que está bajo estas líneas). Esta proeza de la tecnología del siglo XXI, estaría unido al ordenador central (en una improvisada sala de control en la cámara de la Reina) por medio de un cable de control de fibra óptica, que llevará señales de vídeo y también controlaría todos los aspectos y movimientos del robot incluyendo su alimentación eléctrica.
Según Rick Allen, de la National Geographic Society, "este robot cumple todos los requisitos para subir por los pequeños huecos". Rick Allen agregó que,"tiene que ser toda una hazaña de la ingeniería subir por un hueco de 40 grados de pendiente y 61 metros de largo...También tiene que llevar una gran cantidad de equipos científicos en el vehículo, lo más ligeros posible y con un diseño que le permita caber en el hueco sin que se resbale hacia abajo".
"No sé qué esperar", dijo el egiptólogo Mark Lehner, director del proyecto cartográfico de la meseta de Gizéh. "La gente tiene ideas diversas, pero no sé qué van a encontrar" terminó diciendo Lehner, uno de los líderes de la expedición, en una entrevista telefónica a Reuters.
Pese a que para saber lo que hay tras esa puerta, los investigadores pudieran utilizar radares y ultrasonidos, éstos, en el mejor de los casos, podrían llegar justo debajo de la superficie de la pirámide. Pero este equipo de científicos esperaba profundizar aún más en el misterio que envuelve a la puerta de Gantenbrink. Para ello, el principal objetivo del robot sería insertar una mini-cámara de fibra óptica a través de un agujero que el propio robot taladraría en la losa de piedra, para así descubrir qué hay o no hay al otro lado.
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Ubicación del pequeño túnel |
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Este era el plan que habían trazado los componentes del grupo que investiga este enigma arqueológico, y así lo hicieron. El lunes 16 de septiembre de 2002, el robot hizo con el taladro el agujero por donde debería pasar la mini-cámara. Y al día siguiente, aproximadamente hacia las 3 horas y 47 minutos de la madrugada, el robot comenzó su a recorrer el túnel que lo llevaría hasta la puerta de Gantenbrink.. Tardó unas dos horas en recorrer el estrecho túnel (que tan solo mide 20cm X 20 cm) de de entre 60 y 65 metros de longitud, a una velocidad aproximada de 1,5 metros por minuto. Fue maniobrado a distancia desde una improvisada sala de control instalada en la cámara de la Reina de la Gran Pirámide.
Cuando
llegó a la losa de piedra (ver croquis), con sumo cuidado introdujo la
mini-cámara de fibra óptica en el orificio que había taladrado en la piedra
caliza de 7,6 cm de grosor. La sorpresa que se llevaron los investigadores, y
también la que todos los que desde sus casas estaban viendo la
"apertura" de la puerta en directo (por los canales de televisión Fox
y National Geographic channe)l, fue impresionante. Y no es para menos, ya que
tras la losa de piedra, había un habitáculo de 45 cm de largo, en cuyo final
había una segunda losa de piedra, tosca
y mal trabajada.
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Croquis de la apertura de la puerta de Gantenbrink |
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Pese a que no pudieron conseguir desvelar por completo todo el enigma, consiguieron averiguar que es lo que se escondía tras la puerta de Gantenbrink (que es lo que se proponían). "Disfruté de este momento de descubrimiento. No estamos decepcionados... concluimos nuestra misión con éxito", dijo Tim Kelly, presidente de la división de televisión y cine de National Geographic, a la agencia The Associated Press.
También
el director de la investigación, Zahi Hawass, hizo declaraciones en las que no
se hacía referencia a un fracaso. «Lo que hemos visto esta noche es totalmente
insólito dentro del mundo de la egiptología», dijo Hawass. «No hay nada
comparable, ya que ninguna otra pirámide contiene estos pasadizos, con o sin
puertas. La presencia de una segunda puerta no hace más que profundizar la
intriga que rodea a la Gran Pirámide.La
segunda puerta demuestra –explicó Hawass- que tanto el pasadizo como la
pequeña cámara fueron construidos con muchísimo cuidado y una extraordinaria
precisión. Lo cual significa que tienen que tener un por qué, un significado
que nosotros todavía ignoramos. Con este descubrimiento se demuestra que los
egipcios construyeron las pirámide y que aquellos que niegan que los egipcios
fueron los constructores de las pirámides tendrán que tener la boca cerrada a
partir de ahora”.
El grupo de investigación que se reunió en la Gran Pirámide, con Hawass a la cabeza, tras un exhaustivo análisis de las imágenes obtenidas por el Pyramid Rover en esta misión, anunciaron que se organizarán nuevas expediciones para intentar traspasar ese muro, y entrar por fin en el corazón de la Gran Pirámide, convencidos de que algo si habrá tras esa puerta. Según se ha dicho estos últimos días, puede que dentro de un año se tenga todo listo para un nuevo intento.
A parte de la apertura de la puerta de Gantenbrink, la National Geografhic tenía otra bomba arqueológica que quería retransmitir por televisión, que era la apertura del sarcófago intacto más antiguo del mundo, descubierto en junio cerca de las pirámides de Gizéh. El sarcófago es de piedra caliza, tiene dos metros de largo y un metro de ancho, y perteneció a un capataz de los trabajadores en las pirámides llamado Neni Sout Wizart, que vivió en la cuarta dinastía, que duró del 2613 al 2498 a.C. El privilegiado en abrir ,por primera vez, el sarcófago del que se cree era uno de los principales capataces que supervisó la construcción de la Gran Pirámide, fue el profesor Zahi Hawass. Desde luego, en esta ocasión Hawass no pudo disimular su alegría, al descubrir que el sarcófago contenía un esqueleto muy bien conservado. A partir de ahora, los investigadores se dedicarán su tiempo a fotografiarlo en detalle y analizarlo con rayos X, para intentar averiguar cuándo y cómo murió este ilustre personaje, que si es verdad que fue quien dicen que es, fue testigo de la construcción de la Gran Pirámide de Keops. Sin lugar a dudas, este descubrimiento es importante para los arqueólogos, ya que, a pesar de la importante función que desempeñaba este hombre en la sociedad egipcia, su cuerpo no fue enterrado con las mismas distinciones reservadas a un monarca o un noble.
Como siempre suele ocurrir en el ámbito científico, unos cuestionan la veracidad de los otros. Ejemplo de ésto, son las declaraciones de Sylvia Schoske, directora del museo alemán de arte egipcio en Munich, que acusó de sensacionalista al arqueólogo Hawas y a todo su su equipo. "El aporte científico no existe, le tomaron el pelo a la gente, porque grabaron las tomas con anticipación", opinó el director del prestigioso Museo Egipcio de Berlín, Dietrich Wildung.
Como es lógico, Tim Kelly, presidente de la división de televisión y cine de National Geographic, desmintió que la imágenes hubieran sido grabadas previamente.
"Las investigaciones van a
continuar con la ayuda de la tecnología moderna para descubrir los secretos que
oculta esa nueva pared. La pirámide de Keops todavía no reveló todos sus
secretos", agregó el arqueólogo Hawas. Nadie sabe el papel que
desempeñaban los pasadizos, pero Hawas recordó que, según las hipótesis de
varios egiptólogos, éstos servían para que pudiera ir al más allá el alma
del faraón.
Como ya hemos dicho antes con la puerta de Gantenbrink, lo que haya o no detrás
de la segunda "puerta" de piedra es un misterio, aunque algunos ya se
han aventurado a decir que la segunda losa encontrada, es la puerta que conduce
a la estancia donde descansa el sarcófago del mismísimo Faraón Kéops. Halla
lo que halla tras esa diminuta puerta, lo cierto es que el enigma que guarde la
segunda puerta encontrada tras la de Gantenbrink permanecerá siendo un misterio
durante al menos un año más.
Autor del reportaje: Joseba Zubialde
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Las fuentes utilizadas para la elaboración de este reportaje han sido en su mayoría prensa escrita y digital.