

Bélmez de la Moraleda es un pueblo de la provincia de Jaén en el que continúa estando vivo, hoy en día, el fenómeno paranormal más cierto y apasionante de todo el planeta. Consiste en la aparición de imágenes de misteriosos rostros (llamadas "teleplastias") en las paredes y los suelos de un inmueble, sin una explicación racional, sin que nadie las haya dibujado y, lo que es aún más impresionante, que se cambian de ubicación si se tratan de ocultar bajo cuadros o gruesas capas de pintura.
La protagonista de esta escalofriante historia se llama María Gómez, y es una de las vecinas de esta pequeña población andaluza. Ella fue quien, un 23 de Agosto de 1.971 empezó a vislumbrar una extraña macha en el suelo de su cocina. Inicialmente, ni ella ni su marido ni su hijo le dieron demasiada importancia, pero cuando aquella oscuridad informe comenzó a transformarse, con el paso de las horas, en un rostro humano, como es lógico, se asustaron. Aquello despertó la curiosidad entre el resto de habitantes del pueblo de Bélmez de la Moraleda, algunos de los cuales le vieron un cierto parecido a la imagen, conservada en la iglesia de Jaén, de la Santa Faz.
La reacción de la familia Pereira Gómez fue la de proceder a la destrucción de la misteriosa imagen que se había autoubicado en el piso de la cocina de su vivienda, mediante el picado del mismo. Lo hicieron y, aparentemente, el "problema" ya había sido solucionado, pero en Septiembre del mismo año, tan sólo unos cuantos días después, un segundo rostro, muy parecido al primero, comenzaba a aparecer. Ante la imposibilidad de destruirlo, viendo el fracaso de tal empresa con el anterior, procedieron a cubrirlo con un cristal para hacer de él una especie de "cuadro improvisado".
Se realizaron excavaciones en el suelo donde apareciera el rostro con la esperanza de encontrar bajo él algo que pudiera haberlo causado, pero salvo una elevada cantidad de huesos (la casa de María Gómez, la casa contigua y la Iglesia formaron un antiguo cementerio del siglo XVIII, como dieron a entender las famosas pruebas del Carbono 14), no encontraron nada. La iglesia de Bélmez data del siglo XVII, pero hay datos que indican que a sus pies se encuentra un antiguo cementerio, anterior incluso a tal edificación, y la prueba de ello es que en la tierra extraída del suelo de la cocina de la casa de María Gómez se extrajeron huesos que datan, según las pruebas del carbono 14, del siglo XIII.
A mediados del mismo mes de Septiembre se procedió al enlucimiento del mismo suelo con cemento, pero aparecieron un gran número de rostros, más perfeccionados éstos, todos ellos rodeando a uno, algo menos definido, que parecía ser el vértice. Ya había rostros más variados en lo que a su aspecto se refiere, habiéndolos masculinos y femeninos, e incluso en situaciones distintas, como por ejemplo aireando el cabello a merced del viento.
El hijo de la familia Pereira Gómez, Miguel, presa del pánico, procedió a destruir de nuevo el suelo en el que apareciera este nuevo conjunto de imágenes, lo que impidió su posterior estudio a manos de los expertos investigadores, pero lo cierto es que aquel impresionante, fascinante e intrigante fenómeno paranormal seguía su curso implacablemente y todos los esfuerzos para impedirlo resultaron infructuosos.
El día 1 de noviembre, acompañados del prestigioso don Germán de Argumosa, un reputado parapsicólogo, se procedió al levantamiento del suelo, de nuevo, pero no tardarían mucho en hacer acto de presencia nuevo rostros en dicho piso, cosa que sucedería unas dos semanas después, juntándose más de una quincena en total entre todos los rostros.
El fenómeno de las caras de Bélmez es mundialmente conocido y ha despertado el interés y la curiosidad de la gran mayoría de estudiosos y de un elevado número de curiosos, pero pese a los múltiples estudios que han sido realizados ya en el suelo de la cocina de la casa de María Gómez, nadie ha sido capaz de probar que se trate de algún tipo de fraude o engaño o que hayan sido dibujados por alguien con algún tipo de pintura, tinte o mineral.
Incluso, con el objeto de descubrir un posible fraude, la propietaria de la vivienda en la que aparecieran las caras de Bélmez, María Gómez, fue sometida al famoso detector de mentiras ("polígrafo"), lo que vino a confirmar muchas de las hipótesis en torno a este suceso paranormal en la sierra jiennense. Otro estudio realizado, con la misma finalidad, fue el referente a la humedad del suelo de la casa de María, que reveló ser superior al 80%, lo que puede, sin duda, haber contribuído de manera decisiva a la nitidez con la que se han llegado a dibujarse las las mencionadas "teleplastias" de Bélmez de la Moraleda.
Otro de las numerosos estudios realizados en Bélmez es el de la psicofonía, siendo famosas las conocidas por don Germán de Argumosa. Las pruebas de investigaciones psicofónicas realizadas han dado claras evidencias de actividad, con multitud de voces, algunas de ellas bastante claras. Queda claro que en la casa de María Gómez se concentra una elevada actividad paranormal, actividad que se llega a extender, incluso, hasta la de sus vecinos, en la que se dan fenómenos de los llamados "poltergeist".
Una de las hipótesis que se han barajado para el florecimiento de estos rostros tan misteriosos en esta vivienda de Bélmez es el que unas corrientes de agua que pasan por debajo de ella y de la contigua, las hayan podido provocar, pero esa teoría ha sido descartada también, dado que cuando se extrae un fragmento de cualquiera de las imágenes aparecidas, ésta se va poco a poco difuminando, gracias a la aparición de unas vetas de color blanquecino, pero también al humedecerlas es como si revivieran, mostrándonos la imagen en cuestión de una manera mucho más clara y definida.
Aunque si bien es cierto que no puede afirmarse que la propietaria de la vivienda, María Gómez, sea la responsable, siempre desde el plano paranormal, de la aparición de estos misteriosos e inquietantes rostros en el suelo y paredes de la misma, parece, dadas las investigaciones e impresiones recogidas en la casa por los numerosos parapsicólogos y estudiosos que hasta allí se han desplazado, que sí puede tener mucho que ver, ya que su persona parece ser el punto en el que convergen la multitud de energías de esta casa. Cada uno es libre de creer en el fenómeno que acabamos de describir, o de no hacerlo, pero para aquellos que siempre se empeñen en contemplarlo desde el prisma del escepticismo y la cerrazón mental de la incredulidad, María tiene abiertas las puertas de su casa para que, aquel que desee comprobarlo por sí mismo, lo haga, y siempre recibe a los visitantes con cariño, educación y hospitalidad. El fenómeno de las caras de Bélmez de la Moraleda es el fenómeno paranormal más cierto e intrigante del planeta, continúa vivo y está en España.