logotipo

img_google

Mitología Egipcia

 

 Mitología egipcia, es el conjunto de creencias que conformaban la religión del antiguo Egipto. Las creencias religiosas de los antiguos egipcios tuvieron una influencia importante en el desarrollo de su cultura, aunque nunca existió entre ellos una verdadera religión, en el sentido de un sistema teológico unificado. La fe egipcia estaba basada en una acumulación desorganizada de antiguos mitos, culto a la naturaleza e innumerables deidades. En el más influyente y famoso de estos mitos se desarrolla una jerarquía divina y se explica la creación de la tierra.

CREACIÓN  
    
De acuerdo con el relato egipcio de la creación, al principio sólo existía el océano. Entonces Ra, el sol, surgió de un huevo (una flor, en algunas versiones) que apareció sobre la superficie del agua. Ra dio a luz cuatro niños, los dioses Shu y Geb y las diosas Tefnet y Nut. Shu y Tefnet dieron origen a la atmósfera. Ellos se sirvieron de Geb, que se convirtió en la tierra, y elevaron a Nut, que se convirtió en el cielo. Ra regía todas las cosas. Geb y Nut después tuvieron dos hijos, Set y Osiris, y dos hijas, Isis y Neftis. Osiris sucedió a Ra como rey de la tierra, ayudado por Isis, su esposa y hermana. Set, sin embargo, odiaba a su hermano y lo mató. Isis entonces embalsamó el cuerpo de su esposo con la ayuda del dios Anubis, que se convirtió así en el dios del embalsamamiento. Los poderosos hechizos de Isis resucitaron a Osiris, quien llegó a ser rey del mundo inferior, la tierra de los muertos. Horus, hijo de Osiris e Isis, derrotó posteriormente a Set en una gran batalla erigiéndose en el rey de la tierra.

DIOSES LOCALES  
    
De este mito de la creación surgió la concepción de la enéada, un grupo de nueve divinidades, y de la tríada, formado por un padre, una madre y un hijo divinos. Cada templo local en Egipto poseía su propia enéada y su propia tríada. Sin embargo, la más importante enéada fue la de Ra y sus hijos y nietos. Este grupo era venerado en Heliópolis, el centro del culto al Sol en el mundo egipcio. El origen de las deidades locales es oscuro; a algunas de ellas se las tomó de religiones foráneas, y otras fueron en un origen dioses animales del África prehistórica. Gradualmente, se fueron fundiendo en una complicada estructura religiosa, aunque comparativamente muy pocas divinidades locales llegaron a ser importantes en todo Egipto. Además de las ya nombradas, las divinidades importantes incluían a los dioses Amón, Thot, Ptah, Khnemu y Hapi, y a las diosas Hator, Mut, Neit y Seket. Su importancia se acrecentó con el ascendiente político de las localidades donde eran veneradas. Por ejemplo, la enéada de Menfis estaba encabezada por una tríada compuesta del padre Ptah, la madre Seket y el hijo Imhotep. De todos modos, durante las dinastías menfitas, Ptah llegó a ser uno de los mayores dioses de Egipto. De manera semejante, cuando las dinastías tebanas gobernaron Egipto, la enéada de Tebas adquirió suma importancia, encabezada por el padre Amón, la madre Mut y el hijo Khonsu. Conforme la religión se fue desarrollando, sucedió que muchos seres humanos glorificados tras su muerte acabaron siendo confundidos con dioses. Así Imhotep, que era originalmente el primer ministro del gobernador de la Tercera dinastía, Zoser, llegó a ser conceptuado como un semidiós. Durante la Quinta dinastía, los faraones comenzaron a atribuirse ascendencia divina y desde esa época fueron venerados como hijos de Ra. Dioses menores, simples demonios, por ejemplo ocuparon un lugar jerárquico entre las divinidades locales también.

ICONOGRAFÍA  
    
A los dioses egipcios se les representaba con torsos humanos y cabezas animales o humanas. A veces el animal o el ave expresaban las características del dios. Ra, por ejemplo, tenía cabeza de halcón, y el halcón estaba consagrado a él por su vuelo veloz a través del cielo; Hator, la diosa del amor y de la risa, tenía la cabeza de una vaca, que le estaba consagrada; a Anubis se le asignaba la cabeza de un chacal porque estos animales destrozaban las tumbas del desierto en la época antigua; Mut tenía cabeza de buitre y Thot de ibis. Path tenía cabeza humana, aunque ocasionalmente se le representaba como un toro, llamado Apis. Por su vínculo con los dioses, los animales sagrados eran venerados, pero no se les rindió culto hasta la decadente Dinastía XXVI. A los dioses se les reproducía también mediante símbolos, tales como el disco del sol y alas de halcón que se colocaban en el tocado del faraón.

CULTO AL SOL  
    
El único dios importante que fue venerado de manera constante fue Ra, jefe de las deidades cósmicas, de quien los primeros reyes egipcios se proclamaban descendientes. Surgido en el Reino Medio, (2134-1668 a.C.), el culto de Ra adquirió el carácter de religión del Estado, y el dios se fue fundiendo gradualmente con Amón durante las dinastías tebanas, hasta convertirse en el dios supremo Amón-Ra. Durante la Dinastía XVIII, el faraón Amenofis III rebautizó al dios del sol Atón, un antiguo término que significaba la fuerza física solar. El hijo y sucesor de Amenofis, Amenofis IV, instituyó una revolución en la religión egipcia al proclamar a Atón el único y verdadero dios. Él cambió su propio nombre por Ajnatón, con el significado de “Atón está satisfecho”. este primer gran monoteísta fue tan iconoclasta que hizo borrar la forma plural dios de los monumentos y persiguió de manera implacable a los sacerdotes de Amón. Aunque ejerció una gran influencia en el arte y el pensamiento de su época, la religión solar de Ajnatón no consiguió sobrevivir y Egipto volvió a la antigua e intrincada religión politeísta después de la muerte de Ajnatón.

RITUAL FUNERARIO  
    
Enterrar a los muertos era una cuestión religiosa en Egipto, y los rituales y el equipamiento funerarios egipcios llegaron a ser los más elaborados que el mundo haya conocido. Los egipcios creían que la fuerza vital estaba compuesta de varios elementos psíquicos, el más importante de los cuales era el ka. El ka, un doble del cuerpo, acompañaba a éste durante toda la vida y, después de la muerte, se separaba del cuerpo para ocupar su lugar en el reino de los muertos. El ka, sin embargo, no podía existir sin el cuerpo; por lo tanto debían hacerse los esfuerzos necesarios para preservar el cadáver. Los cuerpos eran embalsamados y momificados de acuerdo con un método tradicional supuestamente iniciado por Isis, quien momificó a su marido Osiris (véase Embalsamamiento)  Además, encima de la tumba se colocaban las réplicas de madera o de piedra del cuerpo para que sirvieran de sustitutos en caso de que la momia fuese destruida. Cuanto mayor fuera el número de dobles escultóricos, mayores eran las oportunidades de que la persona muerta resucitara. Como última medida, se erigían tumbas sumamente complicadas para proteger el cadáver y su equipo.
Al abandonar la tumba, las almas de los muertos eran supuestamente acosadas por innumerables peligros, por consiguiente, a los cadáveres se los enterraba con una copia del Libro de los muertos. Parte de este libro, una guía por el mundo de los muertos, consiste en encantamientos ideados para superar estos peligros. Cuando se llegaba al reino de los muertos, el ka era juzgado por Osiris, el rey de los muertos, y asistido por 42 demonios. El Libro de los muertos también contiene instrucciones sobre la conducta apropiada ante estos jueces. Si los jueces decidían que el difunto había sido un pecador, el ka era condenado a pasar hambre y sed o a ser despedazado por terribles verdugos. Si la decisión era favorable, el ka iba al reino celestial de los campos de Yaru, donde los cereales crecían dos veces más que la altura de un hombre y la existencia era una versión glorificada de la vida en la tierra. Todas las necesidades que el alma pudiera tener en esta existencia paradisíaca, desde muebles hasta material de lectura, había que colocarlas en las tumbas. Como pago por la vida después de la muerte y por su benevolente protección, Osiris requería que los muertos realizaran tareas para él, tales como trabajar en los campos de cereales. Podían eximirse de este deber, si en las tumbas se habían depositado unas estatuillas denominadas ushabtis, ya que estas, en el reino de los muertos, se transformaban en sustitutos de los muertos.

NOMBRE

                         ATRIBUTOS

                                    APARIENCIA

Amón

Dios de origen tebano, supremo creador. Fue identificado con Ra.

Se le suele representar como un carnero o como un hombre con cabeza de carnero.

Anubis

Dios de los muertos y del embalsamamiento.

Se le representa como un hombre con cabeza de chacal, o como un perro o chacal tendido junto a una tumba o a los pies de Isis.

Atón

Originariamente era Ra. El faraón Ajnatón le dio un nuevo nombre y le proclamó el único dios de Egipto.

Se le representa como el disco solar con largos rayos solares que acaban en manos.

Bastet

Diosa del amor y la fertilidad, hermana de Ra.

A veces se la representa como una mujer con cabeza de gato o de otro felino.

Hator

Diosa del cielo y de la fertilidad. Era hija de Ra y esposa de Horus.

Se la representa como una vaca con el disco solar en la testuz o como una mujer con cabeza de vaca y el disco solar.

Horus

Dios del cielo; hijo de Osiris y de Isis y esposo de Hator.

La mayoría de las veces aparece representado como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón.

Imhotep

Mortal deificado y considerado hijo de Ptha. Protector de los escribas, y de la medicina.

Suele representársele como un sacerdote con la cabeza rasurada y con un papiro sobre sus rodillas.

Isis

Diosa madre de Egipto, también de la magia y de la fertilidad. Esposa y hermana de Osiris y madre de Horus.

Como más veces aparece representada es con apariencia de mujer sentada en un trono con el disco solar en la cabeza, o de pie con cuernos de vaca en la cabeza. También aparece amamantando a un niño pequeño, que es Horus.

Maat

Diosa de las leyes, la verdad y la justicia. Es hermana de Ra y esposa de Thot.

Se la representa como una mujer con una pluma de avestruz en la mano, pluma que era la utilizada por Osiris como medida para pesar el alma del difunto.

Mut

Reina de todos los dioses y madre de todas las cosas creadas, esposa de Amón.

Aparece muchas veces  como una mujer con cabeza de buitre y su nombre escrito en un ideograma.

Nut

Diosa del cielo, (entendido como bóveda celeste).

Se la representa como una mujer desnuda y enorme, cuya espalda arqueada cubre la tierra.

Osiris

Dios principal de la muerte, marido de Isis e hijo de Horus.

Muy a menudo aparece como un hombre con barba y el cuerpo vendado como una momia. Lleva también la corona del Alto Egipcio y en sus manos el cayado y el látigo, como símbolos de poder.

Ptah

Dios creador primigenio, protector de artesanos y orfebres.

Se le representa como una momia que lleva en las manos el ankh (símbolo de la vida) y un cetro.

Ra

Dios creador y personificación del Sol.

Como más veces aparece es como un hombre con cabeza de halcón o de toro y también tocado por el disco solar.

Sekhmet

Diosa de la guerra y de las luchas, hermana de Ra y esposa de Ptah.

Suele representársela como una leona o como una mujer con cabeza de leona.

Set

Dios del caos y de lo aciago, personificación del desierto total.

A menudo se le representa como una bestia enorme o como un hombre con cabeza de monstruo. También se le asocia con el cocodrilo, el hipopótamo y los animales que habitan en el desierto.

Thot

Dios de la Luna, y medidor del tiempo, escriba de los dioses, señor de la magia y la sabiduría y deidad universal.

Se le suele representar como un hombre con cabeza de ibis, o como un ibis o como un mandril con cabeza de perro.

     Osiris, una de las principales divinidades en la mitología egipcia. Originalmente el dios local de Abidos y Busiris, Osiris, que representaba a las fuerzas masculinas productivas de la naturaleza, llegó a identificarse con la puesta del sol. Era considerado, por tanto, el soberano del reino de los muertos en la misteriosa región bajo el horizonte occidental. Osiris era hermano y marido de Isis, diosa de la tierra y la luna, que representaba las fuerzas femeninas productivas de la naturaleza. Según la leyenda, Osiris, como rey de Egipto, encontró a su pueblo sumido en la barbarie y les enseñó la Ley, la Agricultura, la Religión y otras ventajas de la civilización. Fue asesinado por su malvado hermano, Set, quien cortó su cuerpo en pedazos y dispersó los fragmentos. Isis, sin embargo, encontró y enterró sus fragmentos, y llegó a venerarse después cada lugar de enterramiento como suelo sagrado. Su hijo Horus, que nació de Osiris transitoriamente resucitado, vengó la muerte de su padre matando a Set y después ascendió al trono. Osiris vivió en el submundo como soberano de los muertos pero, gracias a Horus, se lo consideraba también como la fuente de la vida renovada.

     Isis, en la mitología egipcia, diosa de la fertilidad y de la maternidad. Según la creencia egipcia, era hija del dios Geb (tierra) y de la diosa Nut (cielo), hermana-esposa de Osiris, juez de los muertos, y madre de Horus, dios del día. Después del final del Nuevo Reino en el siglo IV a.C., el centro del culto de Isis, que alcanzaba en ese entonces su apogeo, estaba en File, una isla del Nilo, donde se construyó un templo dedicado a ella durante la XXX Dinastía. Antiguas historias describen a Isis como poseedora de una gran destreza mágica, y se la representaba con forma humana aunque frecuentemente se la describía provista de cuernos de vaca. Se creía que su personalidad era semejante a la de Hator, la diosa del amor y la alegría.

 El culto de Isis se difundió desde Alejandría por todo el mundo helenístico después del siglo IV a.C. Apareció en Grecia en combinación con los cultos de Horus, su hijo, y  Serapis, el nombre griego de Osiris. El historiador griego Herodoto identificaba a Isis con Deméter, la diosa griega de la tierra, la agricultura y la fertilidad. El culto tripartito de Isis, Horus y Serapis se introdujo después (86 a.C.) en Roma durante el consulado de Lucio Cornelio Sila y llegó a ser una de las ramas más populares de la religión romana. Llegó a adquirir una mala reputación debido al carácter libertino de algunos de sus ritos sacerdotales, de tal modo que algunos cónsules posteriores hicieron esfuerzos para suprimir o limitar el culto de Isis. El culto desapareció en Roma después de la instauración del cristianismo y los templos egipcios dedicados a Isis que quedaban fueron cerrados a mediados del siglo VI d.C.

     Anubis, en la  mitología egipcia, dios de los muertos. Era considerado el inventor del embalsamamiento, el guardián de las tumbas y un juez de los muertos. Los egipcios creían que en el juicio de las almas él contrapesaba el corazón de los muertos con la pluma de la verdad. En el arte se le representa con cabeza de chacal. Anubis era a veces identificado con Hermes en la mitología griega.

     Horus, en la mitología egipcia, dios del cielo, la luz y la bondad. Una de las mayores divinidades egipcias, Horus era hijo de Isis, diosa de la naturaleza, y de Osiris, dios del mundo subterráneo. Después de que su malvado hermano Set, dios de la oscuridad y del mal, asesinara a Osiris, Horus vengó la muerte de su padre matando a su tío. Venerado en todo Egipto, se solía representar a Horus como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón. Otra representación suya, un niño con un dedo pegado a sus labios, era conocida como Harpócrates entre griegos y romanos.   

     Heliópolis (antiguo Egipto), antigua ciudad egipcia a 8 km al este del río Nilo en el extremo meridional de su delta, y a aproximadamente 10 km al noreste de El Cairo. Heliópolis, centro del culto al Sol en los tiempos del antiguo Egipto, fue originalmente el centro de culto del dios Tem, deidad del Sol poniente, posteriormente considerado como una forma del dios sol Ra. En la literatura teológica egipcia, la ciudad era conocida como Per-Ra ('ciudad de Ra'), el nombre griego Heliopolis ('ciudad del Sol') es una traducción. En la Biblia, Heliópolis se denomina On, Aven, y Bet-Shemesh. Aunque su historia se remonta hacia el 2900 a.C., la ciudad alcanzó su mayor desarrollo durante el Nuevo Reino, que comenzó hacia el 1570 a.C., cuando Ra, posteriormente denominado Amón-Ra, comenzó a considerarse como dios principal del panteón egipcio. Bajo el faraón Ramsés II, durante el siglo XIII a.C., el templo de Heliópolis, en el que servían prácticamente 13.000 sacerdotes y esclavos, alcanzó su mayor influencia. La mayor parte de la literatura religiosa del antiguo Egipto fue escrita por sacerdotes de Heliópolis, famosos por sus conocimientos, cuyo templo era el depósito de los documentos reales. La ciudad decayó en las últimas dinastías, especialmente después de la fundación de Alejandría (332 a.C.), dado que los Tolomeos (dinastía Tolemaica) la descuidaron. Cuando Roma ocupó Egipto, se trasladaron los obeliscos de Heliópolis y los muros de sus edificios se utilizaron como materiales de construcción en otras ciudades.

     Amón (en egipcio, 'oculto'), antigua deidad egipcia, originalmente un dios tebano local de las fuerzas reproductoras, representado como un carnero. Amón, su mujer Mut (en egipcio, 'la madre'), y su hijo, el dios de la luna Khonsu (en egipcio, 'atravesar el cielo'), formaban la tríada divina de Tebas. Posteriormente, Amón fue identificado con el dios sol Ra de Heliópolis y se le llamó Amón-Ra, 'el padre de los dioses, el hacedor del género humano, el creador del ganado, el señor de todo lo que es'. Como dios universal llegó a ser el dios de la nación egipcia y del Imperio. El poder de su Sumo Sacerdote competía con el del faraón, lo que provocó problemas políticos similares a la moderna rivalidad iglesia-estado. El templo más imponente fue construido para Amón-Ra en Karnak. Amón fue venerado en las antiguas colonias griegas de Cirene, donde se le identificaba con Zeus, y en Roma, donde se le asociaba con Júpiter.

     Ra, en la mitología egipcia, el dios sol representado con cuerpo humano y cabeza de halcón. Solía considerarse a Ra creador y regidor del universo, cuyos principales símbolos eran el disco solar y el obelisco. De origen local, el culto de Ra llegó a difundirse inicialmente durante el Imperio Antiguo en Egipto. El principal templo de Ra estaba en la ciudad de Heliópolis, que se convirtió en un centro importante cuando el culto se adoptó como religión del Estado. Después se llegó a asociar a Ra con otras divinidades importantes, especialmente con Amón y Horus.

     Hator, en la mitología egipcia, diosa del cielo y reina del firmamento. Hija del dios del Sol, Ra, y mujer del dios del cielo, Horus, era diosa de la fertilidad y protectora de las mujeres y el matrimonio. También era diosa del amor y la belleza, por lo que se ha identificado a menudo con la diosa griega Afrodita. Venerada en todo Egipto, se solía representar como una vaca tachonada de estrellas o como una mujer con cabeza de vaca. Variantes de su nombre son Athor y Athyr.

     Apis, buey sagrado de los antiguos egipcios. Era conocido por ellos como Hapi y lo consideraban como la encarnación de Osiris o de Ptah. En el templo de Ptah en Menfis había instalada una sala aparte para Apis. Se creía que cuando Apis moría, aparecía un nuevo Apis y tenía que ser descubierto: se lo reconocería por algunas señales sagradas en su cuerpo, tales como su color (principalmente negro) y un nudo bajo su lengua. Apis es a menudo representado como un hombre con cabeza de buey.

     Ptah, en la mitología egipcia, uno de los dioses más importantes. Inscripciones antiguas lo describen como “creador de la tierra, padre de los dioses y de todos los seres de esta tierra, padre de los principios”. Se le consideraba el protector de los trabajadores del metal y de los artesanos, así como un poderoso sanador. Se le suele representar como una momia que sostiene los símbolos de la vida, el poder y la estabilidad. Su principal centro de culto estaba en Menfis.