XXV Congreso Nacional de magia

 

   En los días 4, 5 y 6 de octubre, la ciudad de San Sebastián fue la elegida para celebrar el XXV congreso nacional de magia. Pese a su carácter de congreso, también se organizaron algunos eventos abiertos al público, tales como la gala de apertura, la gala internacional, la gala de cerca, o la gala de premiados. En la capital Guipuzcoana se reunieron cerca de 400 magos españoles e internacionales, tales como Tamariz o Luis Boyano, quien a su vez es director de la sociedad guipuzcoana de magos y organizador del congreso. Pese a que la mayoría de las actividades se desarrollasen en el Kursaal, algunos de los actos abiertos al público tuvieron que celebrarse en hoteles cercanos de la ciudad.

   El "planing" de las actividades abiertas al público fue el siguiente:

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El viernes 4 de octubre,  las actividades comenzaron a las 9:00 de la mañana, y concluyeron hacia las 12:00 de la noche.

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El sábado 5 de octubre,  las actividades comenzaron a las 9:00 de la mañana, y concluyeron aproximadamente a las 12:00 de la noche.

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El domingo 6 de octubre,  las actividades comenzaron a las 9:00 de la mañana, y concluyó con la despedida del congreso hacia las 3:00 de la tarde.

   El sábado 5 de octubre, El mundo es un misterio tuvo la suerte de asistir a una de las galas dirigidas al público, que se celebró a las 12:30 del medio día. Era una gala concurso, es decir, que todos los magos que allí participaron estaban concursando. La verdad es que se puede decir que todos los que asistimos a aquella gala disfrutamos de los trucos de aquellos "mágicos concursantes". El acto, estaba dividido en 6 actuaciones, de seis tipos de especializaciones distintas.

   La primera de las actuaciones, lo más destacable de todo era la puesta en escena, ambientado en un entorno parecido al de un desván. Pese a que el mago tubo algunos problemas de coordinación, el espectáculo fue bastante vistoso. 

   El segundo de los espectáculos, se denominaba "magia de cerca", y no era otra cosa más que el clásico pero siempre sorprendente juego de adivinar la carta elegida por alguien del público. El mago combinó el humor con la magia, y gracias a esa combinación, el espectáculo le salió redondo.

   Uno de los espectáculos menos vistosos, sin duda alguna, fue el tercero. Lo que en él pudimos ver, fue el  ya clásico truco de la caja desmontable. El truco consistía en que el mago se introdujera en una caja de aproximadamente 1,70 metros, y que seguidamente su ayudante fuese desmontando la caja (supuestamente con el cuerpo del mago dentro). Todo el mundo esperaba que la caja fuese desmontada por completo, pero no fue así, ya que lo único que fue desmontado fue la parte superior de la caja, que supuestamente llevaba la cabeza del valiente mago. El segundo truco que realizó este intrépido mago, fue algo más laborioso y original, ya que a todos nos dejo boquiabiertos al contemplar como hacía levitar a su ayudante.

  El cuarto espectáculo, era más humorístico que mágico, ya que el mago en cuestión andaba todo el rato bromeando con el público. Su espectáculo no fue uno de los que más destacó, pero también hizo que en algún momento el público soltara un "¡¡¡oohh!!!"

   Ahora llegamos al penúltimo espectáculo, que si he de ser sincero fue el que más me gustó. La "voz en off" que presentaba a cada mago, anunció que se trataba de un número de "micro-magia".  Aunque el nombre a primera vista parezca un tanto enrevesado, la verdad es que no viene a decir más que, magia pequeña. No hay que guiarse por el nombre de esta especialidad, ya que aunque sea micro, puede llegar a ser una gran magia. En el espectáculo , de una forma magistral, el mago nos narraba una historia, al tiempo que iba realizando su número de magia con la ayuda de una baraja de cartas. Sería muy largo y extenso el describir cada movimiento que hizo el mago, pero para que os hagáis una idea del magnífico número que realizo el mago, os diré, que en un abrir y cerrar de ojos saco una diminuta rana de su baraja de cartas. Cuando terminó su número, este joven mago se llevo una bien merecida avalancha de aplausos.

   Por último, tuvimos la ocasión de ver el espectáculo de un mentalista. La verdad es que su espectáculo tenía su dificultad, pero no fue de lo mejor que dio aquella gala de magia de aquel sábado.

   Como sucede en todos los espectáculos, unos gustan más que otros, pero no por eso el que menos a gustado tiene porque ser peor. En total, la gala duró algo más de dos horas y media, en el que cada minuto estaba impregnado de magia. La pena es no haber podido ver a Juan Tamariz o a algún otro mago conocido por aquel lugar.

   Antes de acabar con la crónica de los que fue vivir una de las galas del XXV congreso nacional de magia, he de deciros que este evento, aparte de congregar a tantos magos y de proporcionar este tipo de galas al público, también fue una manera de comprobar si San Sebastián podría ser la ciudad anfitriona del próximo congreso mundial de magia. Esperemos que haya pasado la prueba, y que dentro de no mucho tiempo pueda agregar esta nueva cita con la magia en la agenda de El mundo es un misterio.

   Por mi parte no tengo nada más que decir, solamente espero que si se celebra un próximo congreso de este tipo, me gustaría poder estar allí para luego poder narraros y contaros todo  a todos vosotros.

 

 

Autor: Joseba Zubialde