
... Allí fue donde por primera vez vi un yeti. Estaba yo inclinado cogiendo hierbas medicinales cuando algo me hizo levantar la cabeza. A unos nueve metros de mí se hallaba el extraño ser del que tanto había oído hablar.
Los padres tibetanos suelen asustar a los niños cuando son traviesos diciéndoles:
"Si no eres bueno, te llevará un yeti".
Y, la verdad, no me hacía gracia.
Nos quedamos mirándonos fijamente, inmovilizados por el miedo, durante un tiempo que me pareció eterno. Me estaba señalando con una mano mientras emitía un curioso maullido. Me pareció notar que le faltaban los lóbulos frontales y que la frente la tenía aplastada a partir de las mismas cejas, muy pobladas e hirsutas.
También la barbilla le retrocedía y tenía los dientes muy anchos y salientes. Sin embargo, la capacidad de su cráneo, con excepción de la frente, resultaba muy parecida a la del hombre moderno. Sus manos eran grandes, y también sus pies. Era patizambo y con los brazos mucho más largos de lo normal.
Observé que el yeti andaba con la parte exterior de los pies, como los seres humanos. Los monos y animales semejantes no andan con las palmas de las manos y los pies...
El tercer ojo (T. Lobsang Rampa)
Y es el día de hoy que los hombres dudan de mi existencia
¡Qué ignorantes!
Aunque tengan las evidencias ante sus propias narices, y las pruebas delante de sus ojos. Eso sí, la mayoría que cree en mí quieren cazarme, y de esta forma que sea un experimento de laboratorio o que todos me vean en un programa de la "tele".
En cambio otros, que no me caen del todo mal, buscan una instantánea a mi lado para que les reporte fama, dinero y prestigio; ya me veo un ser del colorín junto a la Rociíto.
Antes de exponeros algunas de mis apariciones, muchas de las cuales fueron casuales, os voy a hablar de mis primos que se dispersan por toda la geografía del globo terráqueo.
Los avezados investigadores nos dividen en dos categorías: los que vivimos en las montañas como yo, y los que viven en los bosques.
Como os decía mis primos están distribuidos por todo el planeta, por ejemplo: tengo parientes, quizás los más conocidos, en los bosques del noroeste de Estados Unidos y se les denomina "Bigfoot", también en este mismo país esta el "Sasquatch" que vive en las montañas rocosas; en la Guayana está "Didi"; en Guatemala "Sisemite"; en Australia "Yowie"; muy popular y conocido, no por su nombre que es parecido al oso de Joseph Hanna y William Barbera, sino porque es bastante vanidoso y le gusta que lo vean; incluso tengo familiares en España en concreto en el País Vasco "baxajaunak"; y en Cataluña, uno de los que se me parece mucho "Nonell de la Neu";
¿no os parece demasiada familia para dudar de nuestra existencia?
Ahora bien algunos creen que al verme tantas veces soy un Kemo, es decir, un oso enorme que mido dos metros y que habito entre los 4.000 y 6.000 metros de altitud.
Esto lo dijo el famoso alpinista Reinhold Messner, el primero en alcanzar las 14 cumbres superiores a los 8.000 metros, en su libro "Yeti, leyenda y realidad (1994)".
Que curioso, igual sufrió alguna alucinación después de haber bajado y subido tantas veces o quizás soy un Kemo con una inteligencia superior a los demás oseznos.
Si supierais lo que uno tiene que ver en estas montañas del Himalaya, la cantidad de cadáveres destrozados debido a las caídas y a las aludes de nieve, cada vez que veo uno se me encoge el corazón.
Claro que también se puede ver bastante basura por los meses de estío, que a veces me sirve de alimento, aunque lo que suele provocar es el deterioro de mi hermoso paraje. Que razón tienen los sherpas cuando dicen que yo, el yeti, soy el guardián del Himalaya.
Me acuerdo de una expedición en la que estaban todos chiflados, creo que los llamaban nazis, y decía un tal Himmer que la raza aria descendía directamente de mí. Y creeros que se pasaron varios años buscándome.
Si me hubiesen capturado, cosa que no hicieron porque no quise ya que los tome por locos, igual me hubiesen nombrado rey o líder espiritual de su congregación, je, je, je.
De los que tuvieron la enorme suerte de poder divisarme a mí o a cualquiera de mis parientes, destaco a un amigo de Theodore Roosvelt que sufrió el ataque de un ser peludo y antropoide, decían.
Lo que respecta a mí de los primeros que me localizaron y se tiene constancia fue H.Knigh alrededor de 1913 y se situó el tío a menos de cien metros con la cara pasmada y cerrándome el paso, por lo que tuve que dar la vuelta.
Hay un investigador español llamado César Pérez de Tudela que me inmortalizó en un relato, contaba la fascinante historia de una expedición con la que me tope hace tiempo. Podría seguir contando uno y mil casos más, pero me parece que ya expuse bastantes ejemplos de nuestras furtivas apariciones, que se vienen produciendo desde la época de Plinio el viejo.
Estoy preocupado por el Sasquatch, están muy cerca de él y hay un científico que no para de darle la brasa y de perseguirlo con toda la tecnología que hoy en día se puede adquirir, que es mucha, este susodicho investigador en John Bindernagel y está muy cerca de mi primo el americano.
Hay gente que cree que tengo alguna relación con seres extraterrestres porque casi siempre que aparezco se produce algún fenómeno de luces extrañas.
Otros dicen que soy un ser intraterrestre y que mi hogar está en las oquedades de nuestra Gaya.
Yo no digo nada para no dar pistas.
Desde luego que los que están muy acertados son los que opinan que soy un Neanderthal o un Gigantopithecus, no un kemo.
Bueno amigos creo que ya he escrito bastante sobre mi vida e historia, si un día nos encontramos por las nevadas montañas u os encontráis con algún primo mío por los frondosos bosques no dudéis en llevar algo de comida y bebida, ya que somos gente de muy buen yantar.
"... Al día siguiente un yeti le agarró fuertemente. No llegó a sentir miedo. Lo levantó entre sus brazos y caminó a lo que era la puerta de la cueva. Vio un impresionante precipicio. El yeti dio un salto y alcanzó la pared opuesta. En sus brazos, vivió un inaudito viaje con la luz de los últimos rayos de sol..."