logotipo

img_google
 






ESTADO DE LAS RELACIONES CULTURALES EN EL MEDITERRÁNEO

Menú Navegación

- Quienes Somos?
- Qué Hacemos?
- Archivo històrico
- Agenda
Últimas Novedades
Información sobre las últimas actividades que tienen lugar en los centros adscritos a nuestra asociación.
(Pasa el ratón por los triángulos para ver el texto completo).

ace una década, cuando los expertos de política internacional hablaban del Mediterráneo, hacían énfasis en la situación económica y sus reflexiones giraban entorno a los problemas del desarrollo en los que no tenía cabida la cultura. Ahora da la impresión de que nos encontramos ante un paradigma diferente, para ser exactos, completamente inverso. Hoy la tendencia es poner el acento en la necesidad de un encuentro cultural entre las dos orillas lo que es, sin lugar a dudas, fundamental para apoyar cualquier política global de vecindad pero, sobretodo, imprescindible si lo que se trata es de activar los factores que promueven el desarrollo.

Pero sea como fuere, de lo que no hay duda es de que la dimensión cultural no podría dejar de lado la desigualdad entre las culturas mediterráneas situadas a niveles distintos según su potencialidad económica. La relación entre la orilla norte y la orilla sur es una relación de dominio del primero sobre el segundo en función de la capacidad de sus respectivas industrias culturales y de acuerdo con las dinámicas del mercado. Los países de la orilla norte, gracias a la extraordinaria rapidez de las comunicaciones y a la transmisión instantánea de la información, representan un peligro de alienación para los países de la orilla Sur cuyas culturas sufren desde la discriminación en los circuitos internacionales hasta la pobreza de medios para garantizar su supervivencia.

Es preciso retener la contradicción entre la globalización de los procesos culturales y la inexistencia de estrategias de cooperación cultural regional. En el Mediterráneo se echa de menos un marco que oriente la acción cultural y que tenga en cuenta tanto cuestiones técnicas como su rentabilidad social. La creación de circuitos que permitan la distribución de los productos como la música, el teatro, la literatura, la danza o la pintura son fundamentales para la normalización del trabajo de los artistas y de los agentes que intervienen en el desarrollo cultural, pero también para prestigiar las culturas de la orilla Sur, fomentar la cohesión social en la orilla Norte y crear un espacio de convivencia

entre ambos. La multiplicación de los distintos puntos de exhibición y contrato (festivales, muestras, encuentros...) o el establecimiento de espacios para la formación e intercambio de experiencias es igualmente exigible tanto para amortiguar los efectos del mercado como para crear consciencia de ciudadanía mediterránea.

Por lo tanto el Mediterráneo se enfrenta a una doble problemática: Por un lado, su escasa integración como espacio con identidad definida a causa de las desigualdades que existen entre las orilla Norte y la orilla sur y, por otro lado, su conflictividad en la medida en que esas desigualdades no permiten la existencia de relaciones mutuamente aprovechables entre ambas orillas.

En la actualidad el Mediterráneo no constituye un espacio de relación. Sin embargo, hoy más que nunca, resulta necesario abordar su desarrollo desde una perspectiva cultural. El espacio mediterráneo que reclamamos tendría sentido en los términos que a continuación destacamos:


CULTURA DEL DIÁLOGO PARA LA SEGURIDAD

Fomentar el conocimiento mutuo, la aceptación de las diferencias y la tolerancia como norma de conducta tiene por objeto crear un nivel óptimo de confianza que favorezca la gestión de los asuntos mediterráneos. Se trata de romper las imágenes recíprocas que se sustentan en falsos estereotipos para mejorar las relaciones, es decir, forzar el abandono de las representaciones de rechazo arraigadas en la historia y animadas por las ideologías fanáticas para abrir cauces al consenso. Sin duda, poner en contacto al público europeo con una obra de teatro, con la exposición de un pintor o la novela de un escritor hacen tanto para revalorizar la imagen del "otro", del vecino que no conocemos, como un buen discurso político.


INTERCAMBIO CULTURAL PARA FAVORECER LA PROSPERIDAD

El Mediterráneo se caracteriza por la escasez de intercambios que no tienen en cuenta
las necesidades prioritarias del Sur. Incrementar los intercambios y al mismo tiempo hacerlo para compartir llevaría la prosperidad a la región. Para ello el Norte necesita aprender a conocer mejor sus vecinos mediterráneos y no tratar de imponerles su modelo de sociedad; el Sur, en cambio, tiene que transformar su frágil industria cultural
en capacidad para relacionarse. El aumento de los intercambios es posible siempre y cuando haya quien tenga la convicción que sin el diálogo entre las diferentes culturas no puede nacer la consciencia mediterránea.


DERECHOS CULTURALES PARA PRESERVAR LA DIVERSIDAD

El proyecto de reconstrucción del Mediterráneo como espacio de relación requiere
tener en cuenta los derechos culturales de los pueblos. El debate sobre su legitimación
-abordado recientemente por el Grupo de Friburgo con el apoyo de la UNESCO y del Consejo de Europa- implica el reconocimiento de las comunidades como productores de significados, como expresiones de identidad, que sobreviven en el seno de los Estados
y sufren la marginación cuando no la persecución abierta. Sin lugar a dudas no hay verdadero diálogo cultural sin que participen todos los interlocutores que, más allá de sus especificidades, se reconozca en una interculturalidad mediterránea en valores de tolerancia y solidaridad


// 1) El estado de las relaciones culturales en el Mediterráneo //
2) Las características del trabajo en red

3) De la cooperación bilateral a las redes
4) La red que proponemos


Up
Down
ÚLTIMAS ACTIVIDADES

ATENCIÓN!!! Ya tenemos a vuestra disposición el calendario del "Primer Encuentro de Entidades Culturales" organizado por Xarxa Blau; así como un listado de las entidades interesadas en participar.

| ENTRAR |